.jpg) Dejá vu: resacón en el Tormes. Jajaja, ay ama, cómo somos, pero no escarmentamos. Cuesta arrancar, pero se arranca. Raquel trabaja hasta más de las siete: la DANA ha dejado una estela de dolor y destrucción. Salgo a caminar pasadas las nueve. Recorro las calles del centro histórico hasta llegar al río, al arranque del Puente Romano. Un piti en medio del puente, y unas instantáneas. Cruzo a la otra margen del Tormes y por la vereda del río llego hasta el puente de Hierro, por el que recruzo el Tormes para iniciar el regreso al apartamento recorriendo la calle San Pablo. Antes de subir a ver qué hace la nena, compro en un negocio de comidas preparadas de la misma calle Toro una tortilla de patatas y unas raciones de ensaladilla... para hacer amaiketako y curar resaca. Con la tripa llena y mientras Raquel atiende el mogollón que se está produciendo en Valencia, consecuencia de la catástrofe, me acuesto un rato a reposar y me quedo frito; cuando reacciono ya es la una. Raquel está tan ocupada que se decide comer en el apartamento a base de platos preparados; así que bajo de nuevo al negocio de comidas preparadas. Crema de verduras, bacalao a la vizcaína y escalope; 28€. Nueva siestorra. Raquel abandona el PC pasadas las siete: hay que hacer receso y despejar la mente. Salimos y caminamos hasta el puente romano para verlo con su iluminación nocturna. Regresamos poco a poco hasta el centro a echar una caña mientras esperamos que den las nueve, que es la hora en la hemos hecho la reserva en el restaurante El Pecado. ¿La cena? Perfecta, sabrosa, cantidad adecuada y precio competitivo. Muy bien atendidos, una gozada, para repetir. |