.jpg) Hoy toca plan tranquilo: museo de la ciudad y quedar con Cinta. El museo es sencillito, como era de esperar, pero disfrutable. Las salas de temas históricos me han gustado, también como era de esperar. La mujer bedel es muy graciosa y nos ha acompañado por el museo muy pendiente de nosotros y dándonos las explicaciones pertinentes. Al salir del museo nos encontramos una media maratón en plena carrera. A la par de los corredores, nos dirigimos a la Plaza de las Monjas, donde hemos quedado con Cinta. La esperamos echando una caña y comiendo una tapa de ensaladilla que está exquisita, para repetir. Cinta llega muy puntual y muy siendo ella. Nos ponemos a día. Está en Huelva en misión de cuidar de madre con problemas de caídas. También nos habla del tema hijos, sobre todo de lo de su hija adolescente... porros, estudios fatal, etc, incluso un intento de suicidio (madre mía). Lo cierto es que habíamos hecho plan de comer en el apartamento, pero damos giro de guión y nos plimplamos unas botellas de blanco y ya a última hora Raquel prepara unos huevos con patatas que ponen un punto de cordura en la velada; joder, cómo somos. |