Última noche en Huelva El cielo está cubierto de nubes y la posibilidad de lluvia y frescor parece real, pero partimos en nuestro cochecito dispuestos a rematar nuestra estancia tartésica con una visita al vecino ibérico cruzando el Guadiana desde Ayamonte hasta Vila Real de Santo Domingo. En Ayamonte aparcamos el coche en un parking de pago junto al puerto deportivo; cerca está el muelle donde embarcar para cruzar el río, o la ría; el pasaje cuesta 2,5€ por cabeza; desde Ayamonte salen los barquitos cada hora en punto, creo. En Vila Real atracamos sin novedad. Es un lugar orientado al turismo. Calles comerciales a tope de bonitas. Restaurantes, tiendas de regalos, gentes deambulando sin prisas. En Portugal siempre se respira esa aire sosegado tan diferente al español; tan cerca y tan distintos. El garbeo dura el tiempo entre barco y barco. Antes de reembarcar tomamos una caña en una terraza junto al muelle. Otros 5€ y regresamos. En Ayamonte no nos demoramos ni un momento, preferimos aligerar el regreso para pillar sitio en la Freiduría del Mercado y repetir la experiencia de los pescaditos fritos. Y tenemos suerte: boquerones, acedías, tomate aliñado y dos pases de croquetas que estaban cojonudas. La digestión la hago en el apartamento, mientras Raquel se da un voltio por las calles peatonales de Huelva, incluso visita El Corte Inglés. A eso de las seis me dice que hemos quedado con Cinta para tomar algo, que nos espera en la plaza de la catedral sobre las siete. Cinta nos lleva a una zona de terrazas que no habíamos visitado; en una terraza nos plimplamos tres rondas de cañas y una bolsa de aperitivo similar patatas fritas; al largarnos de la terraza olvido mi sudadera de coderas butano, qué putadilla, en fin, ya. En el apartamento hacemos nuestra última cena onubense del 2024; habrá más años...¿?. Tortilla francesa y pepino no. Proyección parietal y a dormir, que al día siguiente hay que madrugar para preparar el equipaje y partir con destino Plasencia, a dar el último impulso a nuestras vacaciones de otoño. Todo listo para recorrer la vía de la plata. |