Despejando horizontes
sábado, 23 de noviembre de 2024

Hoy ha tocado pasar un día tranquilos.
Raquel sale a su clase de yoga sabatino, a las nueve y media; yo permanezco en el hogar, en plan tranqui total. A media mañana me llama la nena para decirme que ha quedado con la tía y con Nerea y Juan Luis; así que yo también me animo, faltaría más.
El marianito cae en el Vaquero, los cinco alrededor de una mesa. Después, tras dejarnos Terín, nos vamos hasta el Piérolas a echar un vino; allá se nos une la Tata, y los cinco nos apalancamos luego un rato en la terraza del bar Santutxu. Un rato entretenido, lo cual es buena señal, sí, que me empiecen a caer bien éstos de Barrica/Barrika ya iba siendo hora, quizás sin urgencia pero sí con la fuerza y la intensidad del deseo.
Nos disolvemos y cada uno a sus cosas; nosotros a casa a comer y tal.
Durante la tarde nos ponemos a probar el proyector usando de pantalla los estores de la terraza; el invento resulta ser mejor de lo previsto, ya que se ve de puta madre y uno tiene la sensación de estar en el cine. Aprovechando la coyuntura le hemos dado un giro mobiliar al salón, quitando el banco de junto a los cristales y arrimando el sofá hacia el hueco que ha dejado el banco; el salón queda más espacioso. Hemos disfrutado viendo algo a pantalla grande y cómodamente sentados en nuestras butacas. Y muchos petas.

#nerea - #juanluis - #esther - #terin - #raquel - #proyector

© Zalberto | enero - 2026