 Con la inercia decorativa que se nos había instalado en el cerebro al terminar el sábado disfrutando de la sesión de cinemascope, hemos estado toda la mañana trajinando en la casa... Los viejos estores del salón han caído bajo el impulso de renovación que nos inunda; qué ganas tenía de quitarlos, y, encima, el resultado ha sido mucho más favorable de lo previsto; queda la cristalera como más limpia, accesible, luminosa. Todo el salón ha ganado en limpieza y buenas sensaciones. He testeado los cuatro cables de los antiguos altavoces para tenerlos identificados y por usarlos, si así lo deseara, para prolongar alimentación hasta sus puntos de conexión. En concreto, he metido chicha al cable que asoma encima de mi cabeza cuando me siento al PC; esa toma de corriente viene a huevo para alimentar el proyector, que hemos decidido que se va quedar colocado encima del módulo más cercano al termostato, que es perfecto para proyectar, como si del cine se tratara. He salido a primera hora a comer un pincho de tortilla en el Maite (y otro para llevar a Raquel). También una pasada por el super de Garamendi a comprar básicos para pasar el domingo. Hoy está previsto comer hummus casero; ayer compramos Tahini en la carnicería halal que hay junto al Vaquero. El humus ha quedado muy sabroso, me ha gustado; para repetir. Hemos usado garbanzos remojados y cocidos por nosotros, pero creo que con la cantidad de sabores especiados que lleva pueden servir perfectamente los garbanzos de bote (habrá que probar). Tarde. Tele, móvil y PC. Después de cenar unos huevos hechos sobre salsa de tomate, Raquel se acuesta y yo me quedo viendo el derby entra el Athletic y la Real, que ganamos por 1 a 0, como debe ser, merced a un bonito gol de Sancet a pase de Nico Williams. Y unos cuantos petas. |