65
miércoles, 11 de diciembre de 2024

Las sensaciones son contrapuestas, incluso confusas. Me hago mayor, lo cual parece, a primera vista, que sea un mal menor o mayor, dependiendo de cómo sea el enfoque. Pero es un alivio seguir madurando, no cabe duda.
Este año cumplo los 65, una cifra que no es baladí ya que en la organización social que me ha tocado en gracia superar este hito implica pasar a engordar las filas de los humanos que pueden dejar la vida laboral y ocupar un puesto en la masa de los que viven de la caridad estatal; esto de la "caridad" es una manera de poner sobre el tapete un tema que genera debate, aunque en mi caso se trate de un debate entre yo y yo, pero debate al fin y al cabo. Y no pienso entrar ahora en profundidad en este asunto, el de envejecer, porque sé que estoy excesivamente condicionado por las ideas fuerzas que la vida ha incrustado en mi pensamiento; sólo decir que no es nada fácil, nada llevadero, ni es nada que uno pueda dejar florecer con la fe ciega en que el tiempo todo lo solucione; en este caso el tiempo sólo soluciona... todo.



Indalecio y Raquel me han despertado con besos y canciones... y regalos... un pijama de manga larga que me sienta como un guante; me ha gustado. Su cariño me hace sentir importante.
En el planigrama de hoy está registrada una reserva para comer en un restaurante de los guays de Bilbao, el Kimtxu, en la calle Henao, en el número 17; la reserva es para las tres y cuarto y Raquel tiene a Claudia en Archanda de curso coaching, y la pobre tiene que andar a la carrera para estar en todos los sitios que la reclaman.
Yo he bajado al centro dando un paseo de los de siempre: ascensores de Solokoetxe, etcétera. Antes de la hora me echo un zurito y un piti en un bar de los de frente al Kimtxu, pero a las tres decido esperar a la nena sentado en la mesa que nos tengan reservada; dicho y hecho.
¿La comida? Un menú degustación de platos "diferentes", a 55€ por cabeza. El papeo lo acompañamos con un caldo gaditano que está a medio camino entre una manzanilla y un blanco seco; lo he pedido porque sé que a Raquel le ponen mucho las manzanillas (la quiero). Bueno pues. La comida ha estado bien, pero he de reconocer aquí, ahora que nadie me escucha, que empiezo a estar harto de estos menús de platillos que no son gran cosa, que son, sencillamente, originales y que ya me empiezan a cansar (éste es un asunto mío y de nadie más). Para la próxima, y por ese gasto, voy a optar por un pez al horno (o en ese plan), tipo besugo, lubina, rey o merluza, y una ensalada para meter algo de fibra; vamos, ni comparación, con perdón de las rebecas de este mundo (sorry).
Y regreso al hogar sin caer en las garras del enredo etílico. Raquel se va pronto a la cama y yo me quedo tirado en la butaca viendo un poco de futbol. A última hora me han llamado mis amores de Barcelona para felicitarme; me hace tanta ilusión que me quieran... soy muy afortunado.


¿Asuntos pendientes?
Sacar jugo a lo de tener 65 años. Por ejemplo: solicitar la Barik de Jubilados, que te la dan cuando tienes 65 años o más, independientemente de que se sea pensionista etcétera.
Y fijo que hay más "ventajas" económicas; habrá que preguntar a la AI.

#cumpleaños - #pijama - #restaurante - #kimtxu - #claudia

© Zalberto | enero - 2026