lunes, 16 de diciembre de 2024
2 acontecimientos relevantes hoy:
Un lunes muy contenido, muy de dejar atrás movidas malignas (jjj). He salido durante la mañana a comprar en el BM pechuga de pollo y una botella de aceite tudelano, aceitunas Arroniz. Y esto no es para otra cosa que para comer saludable y bajo en grasas malignas (jjj). Y tampoco es que haya triunfado con el cocinar, no esta vez; la pechuga a la plancha no es mi fuerte, y en esta ocasión creo que lo he bordado: peor casi casi casi imposible. De primero he cocido una coliflor; esto si me sale bien, es casi imposible cagarla (yo puedo también superar esta barrera, pero no lo quiero intentar, no tiene sentido). Raquel ha salido a sus cosas personales a eso de la hora del angelus. La muchacha necesita airearse lo máximo posible; lo merece. Ha aparecido en casa casi a las cuatro, por lo que hemos comenzado las operaciones de la siesta a una hora más tardía de lo corriente. Apalanque total en la butaca con los auriculares desgranando una de mis listas, en concreto la última preparación: Relax Máximo; músicas adecuadas a tiempos de lectura. El funeral comienza a las 7 de la tarde en la Basílica de Begoña. Como era de esperar allí nos juntamos una nutrida representación del antiguo CSD; festejamos en los buenos momentos y nos arropamos en los malos. Por allí andaban los de siempre: Patxi, Txerra, Cinta, Jose Gil, Pedro, Estela, Izaguirre, Tino, Javi Cano, Mikel, Miguel Ángel, Julio César Rey Bravo, Ana Mari, Carrasco, Javi Revilla, y puede que alguno más que ahora no me viene. Son poco más de las ocho cuando nos retiramos tras dar un abrazo a Adal; hay quien parece querer echar un trago, pero rápidamente se queda solo, un funeral es lo que tiene. Así que un día frío y diferente. Yo, repitiendo el esquema del domingo, prescindo del momento cena para dar una tregua a mi lengua, que tras el auto mordisco del día de mi cumpleaños en el Bascook me tenía en permanente suplicio, masticar convertida en una actividad dolorosa; y añadir que en la vigilia en el cama la lengua se apodera del conjunto de las sensaciones y te da la noche, hasta que te quedas dormido; en fin. |


