El asturiano que marcó la historia de América: Pedro Menéndez de Avilés
1 comentario sábado, 28 de diciembre de 2024

Este audaz marino del siglo XVI fundó la primera ciudad de Estados Unidos, enfrentó a piratas y hugonotes, y marcó la historia naval española con valentía.

Uno de los grandes marinos españoles, que no han sido pocos, nació asturiano en el siglo XVI, concretamente en el año 1519. Pedro Menéndez de Avilés (1519-1574) se llamaba. Este soldado inmortal fue el fundador de la primera ciudad de los Estados Unidos, San Agustín, situada en la península de Florida. Y no solo eso: ya apuntaba maneras como célebre corsario, despertando el interés del imperial Carlos I de España por su audacia.

A lo largo de nuestra historia, España ha contado con grandes marinos capaces de llevar a cabo colosales empresas. De héroes estamos servidos. Nuestra historia naval está plagada de nombres ilustres que la han prestigiado, haciendo de España el espolón de proa de las conquistas efectuadas desde el llamado occidente e irradiando proyectos científicos en todas direcciones. Pedro Menéndez de Avilés fue no solo gobernador de Cuba, sino además comandante de las flotas de Indias, Adelantado de la Florida, látigo de los recalcitrantes hugonotes, repartidor de estopa consumado contra los malvados ingleses y un sinfín de cargos a los que accedió por su audacia incuestionable. Era un hombre del emperador.

De hecho, uno de los acontecimientos más célebres llevados a cabo por este enorme marino fue poner orden en el proceloso golfo de Vizcaya. Andaban a la sazón los corsarios franceses en un agosto permanente por aquellos pagos del Cantábrico, como Pedro por su casa. Entonces, aconteció que un engolado aristócrata francés necesitado de aventuras fuertes, un tal Jean Alphonse de Saintonge, se llamaba el estirado galo. Era el año 1544 cuando una escuadra francesa atacó en el área de Finisterre a una docena y media de barcos de pesca vizcaínos. Los vascos no pudieron hacer otra cosa que rendirse sin más, pues con los cuchillos de destripe no podían enfrentarse a aquella descomunal fuerza.

Avisado del suceso por la caballería de postas implementada por Carlos I, Menéndez de Avilés persigue a los osados gabachos hasta La Rochelle, donde estos elementos se habían refugiado. Tras recuperar media docena de naves, les dio un susto de muerte —literalmente— al francés, no sin antes recordarles a sus oficiales que, para circular por las aguas de la Corona española, había que presentarse y pedir permiso, cosa que el francés no hizo. Pero lo tremendo del caso es que este hecho de armas ocurrió cuando el “chaval” tenía tan solo 20 años. Estos perfiles, en la marina española de aquellos siglos, eran los que marcaban la diferencia.

El "galeoncete"

Tras hacer una limpia de caballo en el Cantábrico y repartir estopa a granel, llegó a oídos de Felipe II el eco de las hazañas del marino asturiano. El rey, necesitado de gentes de confianza, puso en manos de aquel atrevido joven los caudales del reino para financiar la guerra contra Francisco I, que finalmente devino en la durísima derrota gala en San Quintín. La travesía hasta Flandes es probablemente uno de los episodios militares más brillantes de la historia de la navegación. Ya había diseñado y probado contra los franceses e ingleses el famoso “galeoncete”, una nave que ya apuntaba maneras, precursor de los grandes galeones de la Flota de Indias. Este bajel de alto bordo, con un solo puente y mesana, mayor y trinquete, ya señalaba el camino para los famosos galeones de construcción ibérica que durante tres siglos dominaron los mares. Pues fue con este pequeño galeón, más parecido a una fragata, con el que se dedicó a practicar el tiro al blanco durante la travesía hasta Flandes, hundiendo más de una docena de pataches adversarios y otras embarcaciones menores. En fin, sin comentarios: grandeza a raudales.

Pero si algo marca las andanzas de este asturiano universal son sus hazañas en la persecución de los protestantes exiliados en Florida. Tal que el 22 de junio de 1564, los fugitivos franceses hugonotes fundaron Fort Caroline, bajo la dirección de René Goulaine de Laudonnière. Cerca de un millar de marinos y soldados de confesión hugonote, junto a civiles huidos de las purgas primero de Luis XIII, después Richelieu y más tarde de Luis XIV revocando el Edicto de Nantes, se habían instalado en aquellos pagos de Dios. No sabían la que se les venía encima.

Los hugonotes, cuando llegaron a Florida, aniquilaron a todo quisque, vamos, que no dejaron títere con cabeza. Por las mismas, cuando llegó Pedro Menéndez de Avilés, durante el ataque al fuerte protestante, se llevó por delante a la guarnición sin contemplaciones. Pero los ingleses, siempre tan conspicuos y sin más pruebas que las de su calenturienta imaginación, sembraron de fakes a la opinión del momento, alegando que los españoles se habían cargado no solo a la guarnición, sino también a las mujeres y a los niños. Solo les faltó decir que se habían hecho una parrillada con los infantes... más de lo mismo: Leyenda Negra con turbo.

Un soldado portentoso

A raíz de la conquista de Florida, el asturiano, por cuestiones diplomáticas y quizás por exigencias más mundanas, se casó con la bellísima india bautizada Antonia. Hay que decir que Menéndez de Avilés ya estaba casado con María de Solís, y esta, con una buena retahíla de churumbeles, no supo hasta bastante más tarde de este matrimonio de conveniencia. La diplomacia es lo que tiene, es muy exigente. En suma, una vida muy ajetreada, llena de pinceladas rocambolescas, muy vivida. Esa era su razón de ser. Fue cuando Felipe II le encomendó la dirección de una armada para atacar el sur de Inglaterra (antes ya lo habían intentado y ejecutado Bocanegra y Pero Niño con éxito), para apoyar a Luis de Requesens, que estaba formado para el asalto a la isla desde Flandes, que este coloso de la historia de España rindió su alma. Su legado y testimonio vital, más allá de los documentos que en forma de testamento guarda el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, dan fe de un soldado portentoso. España y sus amnesias.

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comentarios
1alberto 
28/12/2024 8:36:41
Pedro Menéndez de Avilés (Avilés, 15 de febrero de 1519 - Santander, 16 de septiembre de 1574) fue un militar y marino español y gobernante de Indias. En 1565 reconquistó la Florida, tras destruir Fort Caroline y otros asentamientos de hugonotes franceses que la ocupaban, y fundó la ciudad de San Agustín. Gobernó dicha provincia con título de adelantado mayor perpetuo, y también fue gobernador de la isla de Cuba entre 1567 y 1574.

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