 Raquel madruga para dejar preparado un caldo de pollo, a expensas de colarlo y dejarlo dispuesto para posterior trajín. Sin pausa se prepara y marcha a yoga. Mientras ella está a su cosa física, yo cojo el relevo en la casa: cuelo el caldo y lo dejo listo para cocinar; aspiradora y cambio de piedras en arenero del chaval; recoger la colada y ordenar la casa. A eso de las diez y media, terminado el yoga, Raquel me llama y me propone bajar a dar una vuelta por el centro; acepto encantado. Metro y boca de Diputación. Casa Viva en Gran Vía; compramos cuchillo de sierra y accesorios para desagües de cocina y bañera. Culinarium en Ercilla; nada compramos. De camino al Zara Home hacemos parada técnica en el Serantes para comer unas rabas y descansar de nada, jajaja... Zara Home; tampoco nada. Metro y al barrio. Antes de subir a casa pasamos por el BM (Cointreau, fresas y helado de nata montada) y por la frutería (más coles); Raquel quiere intentar las fresas deliciosas del Serantes. Raquel cocina un arroz muy decente, pero lejos de sus expectativas; le animo lo que puedo. Se va a resarcir preparando unas fresas Grand Menier, en este aso fresas Cointreau, para la merendola; no lo logra: se le quema el azúcar, cachis. Antes de la merendola, yo, tonto de mí, no tengo otra idea más brillante que salir a media tarde a caminar, como un poseso inestable, joder, qué tonto. Al rato de salir ya estoy deseando volver, arrepentido de mi novedosa parida; en fin. De regreso a la butaca doble comemos las fresas con helado y luego el helado a pelo; jajaja. Y vemos mucha tele. Y esto es todo de lo que quiero hablar hoy. |