 Asunto estrella del día: cita en la BBK de Trauko con mi personal trainer Olalla a las 13:00. El día es lluvioso, gris y muy bilbaino. La visita a Trauko implica una adecentación del aspecto suficiente como para dar una buena imagen; ducha y afeitado. Me he inclinado por la opción de cubrir la distancia desde casa hasta Panera caminando bajo la cobertura del paraguas y la protección de calzado de lluvia, los botines con cremallera lateral y cordón elástico enrollable. Y llueve con ganas. La cita se cumple con británica puntualidad, la que yo atesoro. Olalla, a la que he conocido hoy, es una muchacha joven, de entre veinticinco y treinta y cinco años, mona sin más, y muy preparada. Le he llevado una copia de mi declaración de Hacienda del año pasado, del 2023, para que pueda hacer unos cálculos medianamente ajustados. El encuentro se prologa durante una hora o poco más, y las conclusiones a las que llego son simples: - me interesa esperar a tener en mis "manos" la declaración del 2024 para poder hacer cuentas exactas, o sea que hay que esperar hasta allá el mes de mayo, y me parece acertada propuesta
- rescatar la totalidad no es aconsejable
- estas próximas semanas se hará oficial una modificación de la fiscalidad que afecta a los planes de pensiones, que implicará que la retirada en modo renta de una cantidad mensual supondrá un ahorro fiscal en los intereses que me será beneficiosa
- la conclusión es que volveré a citarme con ella por esas fechas primaverales
He salido a la intemperie con las ideas más claras y un futuro sin novedades reseñables. El regreso a casa lo hago caminando bajo un tenue sirimiri. Raquel me espera con la comida, una receta de su cosecha: espirales de harina de lentejas con un pesto de espinacas, nueces, orejones, que le ha quedado muy correcto. |