El viernes viene con un gran momento «MegaPark», en el que el objetivo fundamental pasa por devolver en IKEA unas cuantas cosas que compramos hace unos días; cosas como: dos rellenos de cojines; un soporte de tableta/móvil (9,99€) que pensé podía servirme para mi idea para colocar el portátil en modo vertical, idea que no me convenció; una lámpara de pi, de tela, enorme, que tampoco nos convenció; y, importante, una mesa de color negro, idéntica a la verde que ahora adorna nuestro salón, y que no nos llenó, tampoco. En IKEA las devoluciones las hicimos realidad sin roces ni sobresaltos. Aprovechamos la visita para dar una vuelta y comprar alguna cosilla. Una estantería, en la zona infantil, que nos gustó como para alojar los muchos mandos a distancia que vamos acumulando. Y punto. También estaban previstas unas devoluciones en Leroy Merlin, pero las dejamos para otro momento; el rollo de papel y su correspondiente cola, que pensamos en utilizar para cubrir las cajas de las persianas del salón, pero que como idea resultó ser una chorrada. Y ya que andábamos por allí, hicimos una visita al nuevo BM que han abierto junto al Decathlon, y que nos defraudó, sin paliativos. El día se estaba poniendo en modo lluvioso y cerramos el viaje al MegaPark. Nos volvemos al barrio. Efectivamente, llueve a mares cuando aparcamos. Dado que la visita al BM de Baracaldo tenía como objeto comprar material para que Raquel fuera practicando la sopa de pescado con la que quiere epatar al famulio el sábado 15 en casa, y el nuevo super nos decepcionó, decidimos hacer las compras previstas en el BM de Zabalbide, el supermercado de confianza; jajaja. En el BM. En la pescadería Raquel se enamora de un rape enorme. La pescatera, solícita sin reservas, le prepara un bacalao enterito: los lomos sin piel, las espinas y la cabeza para el caldo; y la cola del rape enorme se la prepara para añadir a la inminente sopa de pescado familiar. En un principio, las chicas de la carnicería no disponen de carrilleras de cerdo, pero rebuscando encuentran una bandeja con media docena de carrilleras. Parece una gran suerte que hayan encontrado esa bandeja; pero no es así, ya que al día siguiente, terminaron en la basura: olían a chamusquina; en fin. De regreso a casa hacemos una paradita en Telenécora para comprar un par de botellas de ribeiro... Y nada, el resto del día se puede resumir en: cocinar sopa de pescado con el material del bacalao y beber abundante vino blanco gallego. Y cinemascope en la sala y sesteo y digestiones complicadas. |