 Desde que Aznar recuperó el islote de Perejil, los magrebís no han parado de conspirar; es lo normal. Y a Karim lo del perejil no sé si le viene grande, pero me da que no. Esta mañana me he pasado a echar un pincho, carrito repleto de verduras y frutas (he pasado por donde Eguskiñe porque me da cosa dejar de ir), y hemos hecho el negociete programado: yo le doy 20€ y él me da verdura pa fumal. De esta manera las formas básicas y los contenidos reales se hermanan y caminan del brazo: en buena sintonía. Raquel madruga: va a su clase de yoga, la de las nueve y media; es sábado y tiene planes. Raquel ha decidido que hoy comeremos patatas con merluza, y que de comprar la merluza se encarga ella -en el Mercadona del Consulado-. A mí me deja a cargo de las labores de intendencia: recoger, aspiradora, fregar baño y cocina, tirar basuras, retirar microondas averiado y colocar el nuevo de Cecotec que justo llega a media mañana -a la par que la comida Sheba para Indi-, corte de pelo y afeitado, corte uñas de las manos, bajar a la frutería a por un poco de todo, pasar por donde Karim a retirar el encargo, una montaña de cosas y que seguro seguro que algo me he dejado en el tintero. Cuando regresa Raquel yo estoy espatarrado en la butaca, tan feliz con mis cosas -viendo un youtube en la tele, uno de tartessos y el turuñuelo y tal-. La muchacha ha comprado en el Mercadona un poco de todo: es más bonita. No voy a hacer un listado de lo que trae porque no viene a cuento, pero es extenso y muy variado, jajaja. El caso es que nos ubicamos en la zona de cocina para ir preparando las patatas y el sofrito, y mientras nos bebemos un par de botellas de tintorro y picamos unas rabas del Mercadona asadas en la Air Fryer. La verdad es que estamos muy a gusto. Raquel ha pasado una semanita de currelo de ésas que no se olvidan: le han quitado los ocho operadores que le quedaban, los cuatro de Valencia y los cuatro de Bilbao, y se queda con los encargados y con los madrileños de Soporte. La muchacha no lo lleva bien, pero ya está acostumbrada y tampoco sufre demasiado; le ha llamado a Virgi, que se encuentra en Asturias porque le han ingresado a su padre por una invasión bacteriana en el corazón, para contarle las novedades -estas conversaciones siempre son benéficas-. El caso es que, como quien no quiere la cosa, le he comentado que he visitado a Karim... jajaja. Bueno y a partir de ese momento el perejil toma posesión de la escena y todo adquiere un tono mucho más sofisticado: Raquel propone montar el cinemascope para ver algún clásico. Dicho y hecho. Y varios joins. A media tarde yo me siento agotado y lo único que me apetece es acostarme, cosa que hago al ratito de anochecer. Así es la cosa. Un sábado de los buenos, con un tiempo fresco, un tiempo como de primeros de marzo. Esta semana que llega va a estar repleta de novedades: Raquel marcha el martes de viaje de trabajo, para hacer una primera noche en Madrid y una segunda en Valencia; el tema central es la despedida ordenada y los buenos sentimientos. Martes, miércoles y jueves solos los dos en casa, y con perejil... ufff, no se me ocurre nada más apetecible, jajaja. |