 [escrito el jueves 6]
La nena madruga un montón; tiene pendiente hacer la maleta para su viaje de trabajo a Madrid y Valencia; pero madrugar nunca ha sido un problema para ella. Son las siete y pico cuando llama a un taxi y sale toda pizpireta arrastrando su maleta de lunares. A mí me esperan un buen montón de horas por delante, tiempo de flipe y relajos. No voy a entrar en detalles de las ocupaciones que me han mantenido entretenido durante estos días intersemanales: mucha hierba y mucha butaca... así son las cosas, no se puede evitar. Sin entrar al trapo: todo bien; casi todo bien. Indi y yo pasamos un montón de horas juntos; el tiempo hace su labor y nuestra unión se fortalece. De la parte raqueliana no cuento nada en especial, porque nada especial le sucedió, lo cual no es moco de pavo. De la parte albertina puedo contar con gran satisfacción que he movido muebles en la sala con el objetivo en mente de descubrir nuevas posibilidades y disfrutar de nuevos ambientes. He movido el sofá y la butaca de manera que he creado una zona de estar orientada hacia la cristalera y no hacia el interior; durante las primeras horas posteriores al cambio mis sensaciones han ido a mejor sin pausa, así que me siento satisfecho y sólo queda por ver cómo lo enfoca Raquel. |