 Las más de las ocasiones siento vértigo cuando noto que un pequeño cataclismo se está fraguando en mi interior y que está terminando el tiempo de la incubación de un hombre renovado; las más de las ocasiones eso es lo que me quita el aire. Pero mi experiencia mental y memorística me habla bien claro al respecto: «tranquilízate Alberto, tú bien sabes que el futuro no está al alcance y que nunca deja de sorprenderte, sólo tienes que mirar atrás y así sucede una y otra vez» El día acompaña; el tiempo quiero decir; el tiempo meteorológico, por supuesto. Esta semana toda Hispania está siendo azotada por borrascas que están dejando lluvia en grandes dosis y esponjosas nieves en las cordilleras; la única zona de la península que se está librando de tanta agua es aquella a la que cobija junto al mar la Cordillera Cantábrica, o sea, el Norte, o sea, nosotros también. Aún así de tanto en tanto se observa que la terraza está mojada. En estas circunstancias me regalo una buena ducha y me pongo guapete para salir a varios temas, el primero de ellos... A Correos a efectuar devolución de unos Levis que la nena a declarado "non gratos". Le pasa mucho. Me llevo su carnet de identidad por si las moscas, que en Correos trabaja una cuadrilla de cabronas de cuidado; y cabrones. De camino, por la calle Santutxu, paso a la altura de la clínica veterinaria de la que es socio Indalecio Rodríguez, y aprovecho para entrar a solicitar cita para su revisión anual, que ya le toca. Salgo de allí con una pastillita antiparasitaria y una cita para el jueves a las 12 -pobre chaval, jajaja-. En la calle de Correos han abierto un negocio los de Caritas en el que revenden la ropa usada que regalamos los humildes mortales cristianos, e incluso los ateos y otras gentes. He entrado sin expectativas concretas y he salido con unas expectativas en modo de bermudas de color verde militar, con bolsillos múltiples y a costo 4€; una ganga; me los pruebo en casa y me valen un poco prietas: estoy en esa fase en la que se vuelve urgente reducir el diámetro cintural -como todos los años cuando se acerca el verano amenazando con sus cosas-. Antes de subir a casa me paso por el LIDL a compras diversas. Ocho cuajadas, harina de trigo, cebollas dulces, vino tinto crianza de la Mancha (2€) , un espetec, un litro de leche entera, y puede que algo más. De regreso en casa me ocupo de las tareas obvias: atender al gato, colgar una colada que ha preparado Raquel, atender al gato, cocinar carrilleras en salsa, atender al gato, cocer arroz Basmati, atender al gato... Después de comer me apalanco y Raquel sale a sus cosas vespertinas, el yoga y las tiendas de ropas que se devuelven. A media tarde recibimos un envío de Amazon: el nuevo sobrecolchón (colchoncillo) de plumón que encargamos el sábado por el online. Lo hemos estrenado esta noche y le damos, de entrada, una nota notable, o notable alto, jajaja. El resto de la tarde en la butaca: tele, móvil y libro electrónico (Heródoto y su Historia). Cuando se aproximaba la hora de ir pensando en la cena (sobre las ocho y media) me llama Raquel y me dice que se va a Urgencias a Basurto, que está allá Esther con un perrenque de cuidado; en fin, el corazón y sus arritmias (otra como su tía, que no quieren ni oír hablar de causas vivenciales, tú sabes). No ha sido para tanto ya que le han dado el alta a eso de las nueve; Raquel llega a casa a eso de las diez y pico, cena una tortilla de bonito y ya (la noto cansada). En el tiempo esperando a Raquel me he enchufado al fútbol europeo: octavos de la Champions, PSG-Liverpool; se ha clasificado el PSG en los penaltis. Y seguimos con la serie: Pieces of Her (¿Sabes quién es?). Un día con posibilidades de variados tags... ¿son los más deseados? ¿estoy seguro?
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