Olbia
sábado, 15 de marzo de 2025

Olbia, u Olbia Póntica "ciudad feliz" "próspera". Ciudad griega de Escitia, que Plinio el Viejo dice que fue llamada inicialmente Olbiópolis y Miletópolis y que también era designada con el nombre de Borístenes del nombre del principal río de Escitia y del pueblo de los boristenitas (borysthenitae).

Situada a orillas del Mar Negro, en la costa septentrional, en la orilla derecha y cerca de la desembocadura del Hípanis y al oeste de la del Borístenes. Colonia de Mileto, fundada a mediados del siglo VII a.C., diez años más tarde que Istros, constituyendo la colonia más antigua establecida más allá del Danubio.

La colonia milesia se convirtió en una ciudad próspera con murallas y torres albarranas, al principio como centro comercial y puerto pesquero y, luego según fue creciendo el comercio de trigo, en la capital de una región agrícola cuyos abastecedores escitas podían estar perfectamente a 500 km de distancia.

Era un lugar pésimo para interceptar las dos principales corrientes migratorias de peces de aguas poco profundas, la del hamsi y la del atún rojo. Pero se alzaba a orillas de un lago de agua dulce que formaba el río antes de llegar al mar, y aquellos primeros griegos confiaban en pescar fácilmente con red los peces fluviales: el esturión, el salmón, el sábalo y la perca. En el estuario del Dniéper había sal en abundancia para curarlos.

Su puerto fue uno de los principales emporia del mar Negro para la exportación de cereales, pescado y esclavos a Grecia, y para la importación de bienes del Ática a Escitia. Durante el siglo V a.C., cuando la colonia fue visitada por Heródoto, acuñaba monedas de bronce, con delfines saltando.

Heródoto visitó las costas del mar Negro, no por curiosidad personal, sino porque le enviaron allí en el marco de una campaña orquestada por Pericles para convencer a Atenas de que debía ampliar su influencia marítima si quería asegurarse el suministro de comestibles.

El objetivo era justificar los planes del estratego ateniense para enviar una expedición naval que pusiera las ciudades de las costas de Tracia y Escitia bajo la protección de Atenas, protegerlas de los ataques escitas y controlar el tráfico de trigo. La expedición al mar Negro partió en 447 a.C. y las colonias griegas, incluida Olbia, formaron parte de la confederación de Delos.

Pericles no impuso la democracia atenienses en estas ciudades, como había hecho antes en las ciudades estado del mar Egeo que habían caído en su radio de influencia. Olbia, había tenido una especie de democracia, hasta que el empuje de los escitas preparó el camino para que un tal Pausane se proclamase tirano con características propias. Pericles, más con la diplomacia que por la fuerza, llegó aun acuerdo que garantizaba la independencia política de Olbia en calidad de tiranía autónoma, pero dejó que los escitas conservaran el control parcial de la economía: eran los escitas y no los griegos quienes organizaban el cultivo de cereal y el transporte de pieles y cuero, y quienes los bajaban a la ciudad por el río.

La democracia y la independencia plena no volvieron a Olbia hasta medio siglo más tarde, cuando Atenas y los escitas estaban en decadencia, e incluso entonces su política siguió siendo inestable.

Los olbios eran una minoría privilegiada en medio de una población que podía haber llegado a 30.000 casas, y al final, dos ricas dinastías de transportistas, las familias de Herosón y Protógenes, lo controlaban todo en la práctica y cobraban impuestos que condenaron a muchos ciudadanos y comerciantes al endeudamiento y la pobreza. En su momento culminante, hacia el siglo IV a.C., probablemente tenía 30 ó 40.000 habitantes intramuros; pero es posible que hubiera otros tantos en la tierra extramuros de la polis. Tras adoptar la constitución democrática, sus relaciones con Mileto fueron reguladas por un tratado.

Al final del siglo III a.C., el pueblo aceptó la ayuda del rey Esciluro de Escitia, al declinar la economía. Prosperó bajo Mitrídates VI Eupator, pero fue saqueada por los getas bajo el mando de Berebistas, una catástrofe que llevó la pujanza económica de Olbia a un final repentino. La decadencia se produjo durante el siglo III a.C.. La población escita estaba desestabilizándose a causa del creciente empuje de los sármatas, otro grupo indoario de vida nómada que avanzaba desde la estepa que hay entre el Volga y el Don, y el poder escita comenzó a descomponerse. La ciudad fue atacada y el suministro de trigo se volvió irregular.

Una inscripción datada hacia el 218-201 a.C. menciona a los gálatas y escirios como los peores enemigos de la ciudad. En el siglo II a.C., un grupo escita se apoderó de Olbia, probablemente con la esperanza de restaurar las exportaciones. Pero fue incapaz de impedir el desastre que se produjo en el año 63 a.C., cuando un ejército dacio-gótico llegó del delta del Danubio, tomó Olbia y la destruyó. Su población quedó reducida a 2 ó 3.000 habitantes durante décadas.

La ocupación romana, cien años después, revitalizó la ciudad que había perdido dos tercios de su área. La restauraron, aunque a pequeña escala y con una gran mezcla de población bárbara. Pero aunque se construyó mucho, nunca se recuperó del todo. Fue incorporada a la provincia de Moesia, y Antonio Pío ayudó a la ciudad contra los tauroescitas, siendo quemada por lo menos dos veces en el transcurso de las llamadas guerras góticas o escitas. Volvió a ser arrasada por los godos en el 250, durante la guerra gótica, y luego, definitivamente, por los hunos hacia 370.

El asentamiento fue abandonado a finales del siglo IV. Allí nacieron Posidonio, historiador y sofista, y Esfero, un estoico discípulo de Zenón de Citio. Hoy, sus ruinas están en Stomogil, cerca de Ilginskoje, y a unos 20 km de Nikolaiev, Ucrania.

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© Zalberto | enero - 2026