 Por la razón que sea, en estos tiempos postreros hay un afán oscuro y secreto en mí que me lleva a desear la tranquilidad del hogar por encima de todas las cosas; algo que forma parte de mis afanes desde que tengo recuerdos, aunque éstos sean desalentadoramente esquivos, cuando no falsos. Este jueves encaja en el puzle de mi existencia. Con la excusa -intraexcusa sin duda- de que a lo largo del día recibiríamos paquete de Amazon con la olla a presión nueva y la sartén de acero inoxidable, me he "obligado" a mí mismo a hacer una sola salida para compras elementales -el supermercado seleccionado ha sido el LIDL, el que está a apenas 70 metros del portal de casa; a la vuelta de la esquina- para cubrir las necesidades diarias: una docena de cuajadas, un puñado de latas de bonito, patatas y cebolletas, naranjas y plátanos. Poco antes de las diez y media me he recolocado el pantalón de mielero y la sudadera negra, las wambas del Decathlon y los cascos JBL, y me he volcado en las actividades del hogar: reprogramación intensa en mi web y cocineos variados. Para comer: pasta de lentejas al pesto con guarnición de coles de Bruselas al wok. Para el asp: retocar a fondo las opciones de los listados -uids y uid_buscador- para simplificar y para ajustar el uso a la experiencia de los últimos tiempos; un placer para mi pensamiento deductivo y creativo. Éstas son las cosas que me motivan, aunque he de reconocer que no saturan mi deseo -es probable que sea mejor así-, pero por otro lado sí cubren un amplio espacio de mi mundo ansioso. «Mi mundo ansioso»: tres palabras que suenan bien y que abren la puerta a una manera de comprensión atinada y directa al meollo. Después de la comida tocaba lo de casi todos los días y que venga alguien y me lo mejore: Raquel a la cama a ver tele, móvil y sestear, y Alberto a su butaca a ver tele, móvil y sestear. A media tarde llega el pedido de Amazon: la olla a presión y la sartén. La sartén me ha molado -pendiente probarla-, pero la olla es pequeña, por lo que procedemos a devolver y a encargar una de 6 litros. El diseño está bien, el problema es el tamaño. Raquel ha hecho pira a sus yogas y hemos pasado la tarde junticos, viendo a Chicote en su "Batalla de Restaurantes" y cenando una sopa de fideos hecha con el caldo de pollo que guisé ayer. Un día tranquilo. El tiempo está muy revuelto; la península está siendo azotada por un carrusel de borrascas que están dejando lluvia como si no hubiera un mañana. Durante la noche se ha puesto a llover a tope de viento y ha entrado agua en nuestro dormitorio por culpa del deterioro de las gomas burletes de la ventana; incluso ha hecho charco al pie de la ventana. Al levantarnos y ver el problema hemos comprado un burlete en Amazon que llegará el lunes y que deseamos que sea la solución que necesitamos con urgencia. Y en ese plan. La humanidad está proliferando tanto que el número de autómatas amenaza con desbordar las posibilidades de adoctrinamiento y con transformarse en un clásico de nuestra especie: la matanza indiscriminada, en la que nuestra florida imaginación no respeta límites. Así somos. Y en este plan. ¿La esclavitud actual? La de siempre, el sistema se desarrolló hace mucho mucho tiempo, hace más de un millón de años, y va como la seda, si no... al tiempo; buena suerte. |