 ¡Qué manera de llover! Todo el santo día lloviendo a mares, el cielo gris y la temperatura fresca. Yo me amilano bien poco por las circunstancias meteorológicas adversas, ser de Bilbao es lo que tiene, y me preparo convenientemente para salir a la intemperie de las calles. Me ha apetecido mucho caminar un rato antes de ponerme manos a la obra con el marujeo de las compras. He subido por la calle Carmelo hasta más allá de Santa Clara. He echado un vistazo al super de Mazustegui que antes era una carnicería tocho; pero no me ha interesado nada (miento, tienen vino de Burdeos a un precio imbatible; vinos que ya probamos en casa de la Tata el sábado de los dolores). Y al lío... He hecho compras. He necesitado comprar morcillitas en el BM para las lentejas que tocan este mediodía; también embutidos y más cositas. En donde mi china he comprado un botellero de bambú que me ha molado; lo he colocado mientras preparaba la comida y el resultado me ha encantado, un acierto de sólo 12€. Tanto mirar botelleros y mira por dónde el que me mola me lo veo en donde mi china; es genial la movida, jajaja. He cocinado las lentejas; he echado mano de la olla pequeña (a nueva está al caer, como se verá a media tarde) y he clavado unas lentejas de sobresaliente. Después de comer me he puesto en modo activo y he montado un Exin Castillos con todas las cajas de cartón que llevaba acumulando en el pasillo desde hace bastantes días, que me ha quedado fetén, pero que a Indi más bien le ha asustado que otra cosa.. los gatitos son así. Yo me lo he pasado bien y me he reído un ratito con el chaval. Raquel ha salido a sus bailes y yo me he pasado el resto de la tarde reviendo pelis de Misión Imposible (la 4 y parte de la 3). Estaba en pleno festival cinéfilo cuando ha llamado el repartidor de Amazon y me ha traído la nueva Olla a Presión Jata: muy chula y muy nueva. Con esa olla nueva he hecho la cena: vainas con zanahorias, patatas y huevos cocidos (1 y medio). También hemos recibido el pedido con el burlete para solucionar las filtraciones en la ventana de nuestro dormitorio; esta ñapa la dejo para cuando regresemos de las vacaciones gaditanas. |