 Sí, el miércoles pasado a esta misma hora (19:24) el que suscribe estaba abandonando las instalaciones sanitarias que la Cruz Roja tiene en la esquina entre Alameda de Urquijo y Doctor Areilza, caminando con cierta inestabilidad y con unas ganas tremendas de irme a casa. Sí, la operación para reorganizar como es debido mis intestinos había concluido y daba comienzo el período de recuperación. En esta semana transcurrida puedo dejar aquí anotados varios hitos importantes en mi carrera de la vida. Estos hitos tienen que ver, obviamente, con mis dos adicciones favoritas: el tabaco y al alcohol. Por estricto orden de tipo temporal hay que conceder al tabaco la primacía y el dudoso, u honroso, honor de haber iniciado la fértil andadura de vicios que tan bien me caracterizan; allá por mis 16 años, en la facultad de Ingenieros, en el bar, aprendiendo a ser mayor; tabaco y mus. Desde meses antes, quizás un año o dos, que ya me entregaba con fervor religioso a las bajas pasiones y era preciso dar un paso más para convertirme en un adulto en toda regla, con pelo donde reside la alegría. Y así son las cosas, y a un ritmo constante de cuatro por cuatro la vida fue añadiendo detallitos diversos... alcohol, cannabis, fantasías y pesadillas. La vida va de esto, va de ocultar secretos inconfesables que todos compartimos en... secreto; jeje. [...] Día a día voy mejorando mi estado físico, las molestias fruto de la operación, la cicatriz, la malla, etcétera, van aflojando su opresión psicofísica, y me siento más suelto y más animado. Además el hecho de llevar una semana sin fumar y sin alcohol me hace sentir más ligero y más dichoso; poco durará todo esto, lo sé, no me tengo fe. Mientras tanto... hoy ha sido un buen día. Al terminar Raquel sus abdominales online me he cortao el pelo, me he afeitado y me he duchado; todo ello para asomarme al mundo exterior. Eroski: arena para el arenero de Indi. BM: lechuga, rúcula, canónigos, brotes de soja y queso fresco de Santi, para la ensalada prevista. Al poco de regresar con la compra ha aparecido por casa Tachón a traer el taladro que se llevó ayer; de paso le he hecho entrega de las dos turutas que compré en Cádiz, a modo de regalito simpático; le he dicho que no lo abra hasta que esté con Patri, sin más, a ver qué dicen. Con Tachón he bajado a la calle, él a sus movidas y yo a dar una vuelta. Por los ascensores de Solokoetxe he bajado al Casco y cruzando el puente del Ayuntamiento he recorrido un poco las calles del centro. Un poco por azar he entrado al Primark a echar un vistazo a las camisetas y, mira por dónde, me he comprado 5, a 2,5€ la unidad. Como me pillaba de camino también he entrado al Decathlon con un objetivo en mente: comprar unas zapatillas del mismo modelo que las últimas que compré, pero de diferente color; y sí, había lo que buscaba: unas de color beige [ver foto]. Cuando estaba desandando el camino de ida, al pasar junto a la entrada del metro de San Nicolás me he fijado que no había cola en las oficinas y he recordado que estaba pendiente el solicitar la tarjeta Barik de Veteranos de la Vida. Y dicho y hecho. Ya tengo mi Barik ultrabarata; el viaje sale a 20 céntimos; la tarjeta me ha costado 3€. Ya que estaba allí me he dicho «vamos a estrenarla» y he subido al barrio en metro, tan rícamente. La comida. Ensalada con cosas variadas y un plato de habas, de las que sobraron de hace un par de días. Ha estado bien, me he quedado saciado y ligero a la vez. Para reposar mi cuerpo he solicitado a la nena que me dejase hacer uso de la cama y le ha parecido bien; a ella también le gusta apalancarse en la butaca de vez en cuando, así que todos contentos. La tarde. Me he levantado a eso de las cinco y cuarto y me he entregado con determinación a mis labores de WebMaster, trabajando duro en temas que tenía en mente estos últimos tiempos y que por farragosos iba postponiendo de un día para el siguiente; esta tarde ha tocado mejorar las opciones del formulario de edición de uid_edicion.asp y el vaciado del campo anexo en la tabla zalberto para llevar los enlaces a la tabla zalberto_enlaces. Una labor concienzuda y meticulosa que he ejecutado con precisión y un placer silencioso. Otro buen día. Otro día en el que el hecho de estar amortizado hace que todo sea más ligero y sutil, más llevadero. Hay que seguir por este camino. Como decían los Mandalorianos: «Éste es el camino». |