D12-Víspera de mañana
lunes, 21 de abril de 2025

Amanece un día festivo con nubes grises y humedad en las calles; hace frío también y al levantarme -6:00- he encendido un rato la calefacción. Raquel e Indi están en la cama viendo la tele, mientras yo me dedico a fisgar en la Red cuestiones aleatorias. No tengo un plan concreto y si fuera por mí saldría a caminar en breve; veremos cómo evoluciona este concepto.
El concepto ha evolucionado de un manera con probabilidad 50%: salida a caminar con Raquel, con la falsa pretensión de visitar museos. Hay un revoloteo de malestar general raquelino consecuencia directa de una ansiedad latente, ansiedad fruto de mi oposición manifiesta a darle al alcohol sin freno y a la alimentación harto frecuente; vamos que la nena ha salido cabreada de antemano porque sabe que voy a poner pegas a parar en un bar -pincho- nada más comenzar el paseo; me da igual, yo tengo mis prioridades y en este momento estoy luchando a brazo partido contra mis impulsos primarios intentando no caer en el tabaco y en el picoteo descontrolado (que quiero ponerme un poco más fino antes de viajar a Órgiva allá por el 23 de Mayo, y sólo dispongo de un mes, un tiempo escaso si no se pone uno "en serio").
Al bajar a la calle nos encontramos una curiosa escena frente al portal: algo se ha llevado por delante cuatro bolardos y el banco anclado al suelo, y también se observan unas profundas rodadas en el parterre de frente a la frutería. Toda la pinta de que algún conductor ebrio, drogado o ambas cosas al unísono, había subido zumbando por Zabalbide y que se le había ido la cosa de las manos; sólo espero que se haya hecho un poco de daño, para que, con un mucho de suerte, escarmiente. Cosas que pasan. Hay foto.
Bajamos por Zabalbide y cruzamos la ría por el puente del Ayuntamiento. Comienza a chispear, pero la nena ha sido previsora y lleva paragüitas pequeño pero suficiente. Ella no oculta su desgana, pero aún así insiste en entrar al Guggenheim; mi intención era visitar las expos del Bellas Artes, pero me ha dado lo mismo porque con ese afán mejor dejarlo para otro momento... y a mi puto aire mejor. Subimos a la 2ª, donde creo que va a sentirse más cómoda, pues están expuestas obras de corte clásico (ella no ama el arte moderno en ninguna de sus formas, es más de bolero y pintura flamenca :D). Una vuelta rápida y sugiero salir a tomar algo; es lo que hacemos.
Raquel propone ir al garito de rollo gaditano, donde comimos no hace mucho con el famulio. Un par de Barbadillos y un par de pulgas: 11€ y todo muy nivel medio. Cuando vamos por Alameda Recalde vemos que se acerca un 48 y echamos a correr para no perderlo; en un rato estamos en el cruce de Santa Clara con Zabalbide. Por Santa Clara accedemos a La Zona, esa parte mítica de Santutxu plagada de locales de magnífica hostelería; la misma zona a la que cada vez que vamos no somos capaces de dar con esa magia y terminamos por meternos en cualquier sitio que nos proporcionan un servicio cualquiera. Esta vez hemos tenido más suerte: en la travesía donde está el bar "del ´árbol", el New Scala, hemos descubierto un bar recién abierto, el Txirristra (Músico Arambarri 2), que nos ha gustado, a mí al menos sí. Pequeño, coqueto, limpio y luminoso, especializado en gildas y vermús,; nos hemos tomado unos Godellos y una gilda, todo muy bien (7€). Sin más a casa.
Raquel ha cocinado la comida: pasta italiana (la que le regalaron Rebeca y Txetxu por su cumpleaños) con pesto casero (pistachos pelados por mí, albahaca comprada por mí, tomate seco y caldo de la cocción de la pasta), salsa de tomate (que he preparado al poco de levantarme previendo lo que ha terminado por suceder) y coles de Bruselas (congeladas). El resultado ha sido bueno, sin pega. Mientras cocinaba nos hemos servido un par de copas de blanco, de uno que compró Raquel hace poco. Y ya. Indi ha estado revoloteando todo el rato; se le notaba contento y charlatán.
Sobremesa cada cual en su nido: Raquel en la cama, Indi en la cueva y Alberto en la butaca. Poco más que ya es suficiente; mañana tengo que ir al Ambulatorio de Sani a que me quiten las grapas de la cicatriz de la operación de la hernia y estoy impaciente, un poco ansioso pero impaciente.
Cenaremos dentro de un rato; yo no tengo muchas ganas pues he comido como un Gargantúa, pero tendré que hacer un esfuerzo porque si no lo hago la nena torcerá el morro y cuando hace eso yo me siento morir (prefiero estar gordo, feo e insano). Ya digo un estupendo lunes de Pascua, un festivo inolvidable, un día más sin apreciar como debiera la grandeza de la existencia; seguimos con el objetivo en mente.

#posthernia - #guggenheim - #txirristra

© Zalberto | enero - 2026