 Hemos quedado en Moyua, poco después de terminar yoga sabatino, poco después de despejar medio armario de ropas inútiles... 5 bolsas de las de 50 Litros y 3 bolsas repletas de libros absurdos... un mundo de espacios visibles, ajenos al polvo y a los recuerdos de un mundo que hace tiempo que se fue volando... Más tarde una ducha rápida y un afeitado más rápido aún... Hemos quedado donde el metro nos deje y a la hora que nos deje... Hemos quedado en establecer comunicación telemática y así se ha hecho...
En el Mercadona del Consulado hemos comprado cosas no urgentes pero necesarias: los tiempos que corren inducen a todo ello y nosotros no esquivamos el golpe, encajamos y continuamos nuestro camino, juntos pero no revueltos. Más tarde un par de potes...
En la Caleta Raquel se siente en su salsa gaditana y no pierde la ocasión de apacentarse allá, hoy tampoco; Barbadillo y pulga de bonito con alegría. En Ledesma tras tantear un par de opciones hemos tomado líquido y sólido; yo halo por mí, y hablo de un Godello y una tapa de bacalao ahumado con alga wacame y noséqué que estaba tope rico, jugoso, sabroso, intenso; Raquel Godello y Gilda. En Iturribide, en el Melilla y Fez un pincho moruno y otro blanco indefinido. Y llueve a ratos y las temperaturas oscilan en un margen de varios grados, pero no imponen una ley incontrolable, y lentamente nos elevan y empujan hacia el barrio, hasta casa... Hemos dejado a medias o a tercias la comida del día: una ensalada campera de la que encarga al cien por cien Raquel y que ha bordado, como suele hacer. También hemos rematado el beber con una botella de blanco del LIDL, Pyrenne, que ya hemos catado en anteriores ocasiones. Un exceso de bebercio que espero compensar largamente los días venideros, me comprometo a ello, doy mi palabra... que penas vale un céntimo de moneda devaluada, pero es lo que hay, un valor refugio en el que siempre se debe confiar, una inversión improbable pero amigable. |