 Un domingo muy tranquilo, organizado entorno a la cocina y a la televisión. Raquel nos ha deleitado con su afamada sopa de pescado, a base de merluza y rape, con ese toque intenso de pimentón que le da su particular y personalísimo sabor; por mí puede repetir esa receta las veces que le vengan en gana. Después de comer cada cual a su lugar favorito de reposo digestivo; Raquel a la cama y yo a la butaca. Ese rato lo entretuve viendo la final de la copa del Rey entre el Madrid y el Barcelona, disputada en Sevilla y que se llevó el Barça tras jugar prórroga y meter el definitivo gol en el minuto 120, que tiene tela la cosa; un 3 a 2. Y sobre las seis se incorpora la nena a la sala de televisión y propone ver una peli, «La muerte de Stalin», una recomendación de la Constronstina o como se diga; una peli decente, pero sin más, nada del otro mundo; eso sí, bastante fiel a los hechos acontecido en aquellas fechas, y tal y cual. Una cena ligera y a la cama a ver serie nueva, una polaca ambientada en los años 80, a finales, cuando aún gobernaba el país el Jaruzelski; me ha agradado en cuanto al aspecto artístico, que no es moco de pavo. |