 Sin contar con vascólogos, ha habido común acuerdo (entre indo europeístas) en que la orilla derecha del Ebro debió de ser zona de habla "céltica" a juzgar por las leyendas de algunas monedas, pero para mí no está tan claro. Se ha detectado la presencia de “una lengua celta muy cercana al celtibérico”, en la parte ribereña del Ebro y en la zona más occidental limítrofe con Álava, donde confluían las zonas berona, vascona y várdula. Desconocer el sustrato baskonico de la lengua celta puede ofrecer espejismos y distorsionar la visión lingüística del topónimo Uareia (uar-an es Vega en vasco). Tal lengua NO estaría en competencia con el vasco y si en dependencia de él. Con el hallazgo en La Custodia de textos en signarios ibérico reproducidos en las téseras de hospitalidad, ha sido considerada la presencia del celtibérico en esta zona. Pero por ser objetos móviles, las téseras de La Custodia de Viana, no prueban por sí solas, de manera irrefutable la presencia de hablantes de esa lengua en el lugar de su hallazgo. Y el hecho de que allí haya aparecido el conjunto de monedas de uarakos, tampoco indica que la ciudad prerromana de La Custodia pertenezca al dominio de la lengua celtibérica. La celtibérica es una lengua indoeuropea que pertenece a la subfamilia celta con ciertos rasgos muy arcaicos y se supone que su entrada en la Península se debió de producir con anterioridad al siglo V a. de C. en alguno de los movimientos de población que atravesaron los Pirineos (celtización tardía?). No sabemos cuándo los celtíberos adoptaron el sistema de escritura ibérico, una combinación de alfabeto y silabario, para escribir su propia lengua, pero debió de producirse en una fecha relativamente avanzada, probablemente en el siglo II a. de C., pues no hay inscripciones seguras anteriores a esa fecha. Esta adaptación de la escritura ibérica fue debida a la influencia de los iberos sobre los celtíberos, que se ejerció fundamentalmente a través del Valle del Ebro. Desde que Gómez Moreno, hacia 1920, logró comprender el carácter mixto de silabario y alfabeto al identificar correctamente los valores de los diversos signos de la escritura ibérica, fueron grandes los avances en el conocimiento de las lenguas paleo-hispánicas que nos han llegado inscripciones en escritura ibérica. Se han hecho grandes progresos en la onomástica y lingüística pero todavía queda mucho por hacer, pues la investigación está en algunos aspectos estancada en dogmas o visiones sesgadas. La traducción de los textos, es a veces, muy insatisfactoria y no exenta de algunas polémicas, posiblemente por la mala asignación fonética o desciframiento de algunos signos presentes en la escritura ibérica. Tésera sakarokas de La Custodia (Navarra). Es la única tésera, de estructura geométrica, de la que se han conservado las dos partes ensambladas. Sólo la pieza considerada como hembra lleva inscripción. sakarokas que la interpretan erróneamente (a mi parecer) desde el indoeuropeo como un genitivo singular de un tema en –a–, para denominar a uno de los partidarios del posible hospitium, pero para eso sería preciso aceptar UNA ORTOGRAFÍA EXCEPCIONAL; todos los testimonios no dudosos de esta desinencia, conocidos hasta hoy, muestran la sigma(s/s1) y no la san (ś/S1 con forma de M).
«sakarokas no se integra inmediatamente en lo que sabemos de la morfología de los topónimos celtibéricos.»
Hay que aclarar, que la distinción de las dos letras para silbantes no siempre se mantiene con rigidez total. Aún hoy no se sabe a ciencia cierta el valor fonético de los diferentes glifos asociados a sibilantes del ibero, y la adopción del alfabeto latino parece que tampoco ayuda mucho, los N.P. de Ascoli en alfabeto latino no diferencian entre /s/ y /ś/. El proto-celta tampoco ayuda, del que se anota “solo una sibilante”, como también se propone para el pre-protoeuskera o baskónico. Siendo posible el uso como determinante de este glifo con forma de M. Tampoco se conoce el significado ni la función sintáctica de s-aka-s en otra tésera de La Custodia, (S1 un glifo con forma de M). El obstáculo que se presenta por la letra final (S1 un glifo con forma de M en lugar de s1) SI puede hacer dudar de que todos los elementos de sakarokas encuentren sus relaciones en el corpus de la onomástica y epigrafía celtibéricas, y no es posible, por el momento a una interpretación concluyente desde el celtíbero. Lo más fácil de suponer que se descomponga en un sufijo –oka– y en un elemento –akar- con el tan usual –kar- de las téseras. Se pueden buscar tantas comparaciones con el indoeuropeo como imaginación disponible por el atrevido autor, pero en una zona rodeada o cercana a vascofonos es más serio optar como primera búsqueda dentro de la familia euskerica. |