 Estoy en modo previaje, pensando y organizando: mañana salimos en dirección a Tolosa, al regalo hotel del famulio que llevaba más de un año durmiendo en los laureles.
Poco a poco se han ido aclarando las actividades programadas; por fortuna mi Raquel ha tendido finalmente a la simplificación, anulando, por ejemplo, la comida en Zumaia y reemplazándola por el comedor bistró del hotel y reubicar los paseos en tan solo el entorno de allá; un acierto que repercutirá en un finde amable y sencillo.
En lo que concierne a este viernes, la simplificación efectivamente concierne a una comida sencilla y digestiva: guisantes con tiritas de jamón y pechuga a la plancha. Y dado que la gestión alimenticia no implica un excesivo desgaste me he regalado una visita al escenario de tantos días, a la costa getxotarra, a ver cómo anda todo aquello, lo que sigue igual y lo que ha cambiado. El tiempo no acompaña mucho pues está el cielo encapotado y la amenaza de lluvia es permanente, pero me animo y me prevengo con ropa de agua y paraguas. Cojo el metro y me bajo en Bidezábal, con la idea de bajar hasta la playa de Arrigunaga, cosa que anulé al llegar a destino y observar que la climatología era demasiado adversa. Daba igual. Usategui, Puerto Viejo, Satistegui y al barrio. Muchas fotos, mucha música y mucho relax mental.
De regreso en casa me ocupo de las tareas de intendencia, tipo colada, orden, cocinar, etc. Eso es: guisantes y pechuga, sencillo y digestivo, que el finde promete altibajos y es buena idea arrancar con una cierta limpieza interior. Comemos y con el estómago recién lleno nos ponemos con el asunto de llevar al chaval; metemos a Indi, un poco a traición -duerme como ceporro en su cuevita-, en su transportín y le llevamos a casa de Esther, para que pasen el finde juntos, con Jorge de invitado sorpresa. Tras dejar al muchacho, nos separamos en el portal: Raquel tira hacia abajo y yo hacia arriba, ella con destino darse unas vueltas por el centro, yo con la sana intención de pasar ese rato en modo zángano profesional. Sin Indi en casa todo es más relajado, aunque yo le hecho en falta, porqué negarlo.
Cenamos tortillas francesas y yogur y nos vamos a la cama a ver un poco la tele. |