 Cómodamente ataviado he salido a ver qué tal viene la mañana y, tras asomarme a la calle, me ha parecido que "ni idea". La previsión meteorológica de mi PC me ha dicho que a partir de las 10:00 comenzaría a chispear, pero no me he acojonado y no he metido el mini paraguas en mi macutillo, aunque, eso sí, me he llevado el chubasquero gris de bolsita, que nunca se sabe -al cabo de unos minutos, circulando por el Campo Volantín, me he quedado en mangas de camiseta hasta el regreso a casa-. Raquel ha hecho abdominales; en ese lapso me he duchado. En fin, que he salido a caminar con alegría e ilusión, jeje. Por Iturribide, hasta coger la ribera del Nervión y llegar a la curva de Elorrieta, donde he dado la vuelta, para iniciar el regreso y tomar el metro en Sarriko -me ha parecido suficiente ejercicio, pues la zona inguinal derecha comenzaba a alzar la voz...-. De regreso a casa he hecho una compra rápida en la frutería de junto al portal, para pillar apio y jengibre y con la piña que compré ayer en el LIDL poder hacer esos sabrosos y estimulantes zumos que suelo hacer de cuando en cuando. También he comprado vainas, para tener. La comida de hoy no tenía misterio: puse ayer a remojo 175 gramos de garbanzos, y con el caldo de pollo que preparé ayer hacer una sopa de fideos con garbanzos de lo más saciante y sabrosa -me ha quedado sosa, chos-. El resto del día me lo he pasado en modo ocio, muy tranquilo, con mi gato y mis cosas de la tele.
nota Raquel.- La nena ha ido a consulta con su médico de cabecera -Dr. Hernández- para que le explicara los resultados del análisis de sangre que se hizo anteayer. Le ha dicho que está como una rosa, qué más se puede pedir. |