Y faltan poco más de 48 horas para que pongamos la proa al Sur, dejando que el Sol ilumine mi brazo a través de la ventanilla del coche, siempre con el Este a la izquierda. No consigo dar con el escondrijo del enchufe múltiple que estos años pasados ha viajado con nosotros a Orgiva. He mirado en todos lados, varias veces, y no me cabe duda alguna de qué lo he guardado en lugar seguro; maldita sea. Ahora estoy en IKEA, ayer vi en su web que venden una regleta que cumple bastante bien con los requisitos que buscamos; esperemos a ver, aún no han abierto -lo hacen a las diez y faltan unos minutos- y doy sentido al tiempo escribiendo esto, sentado en la zona de la cafetería, que a ésa sí que dan acceso los muy filibusteros. Son las 10:00, hasta dentro de un rato. [lapsus - escribo pasadas casi 24 horas, en casa] En IKEA compré la regleta, dos cargadores inalámbricos (uno era para Raquel, pero su móvil no tiene esa capacidad; lástima, los dos para el chache) y dos chismes para el mundo cocina, un rallador grande y un pelador pequeño y verde. El mandado en IKEA me llevó en metro, ida y vuelta, por los aledaños del MegaPark -la parada correcta es la Ansio, y que no vuelva a pasarme que me la paso-. Antes de subir a casa me voy al BM a comprar pechuga de pollo para ponerla en la plancha de segundo -de primero unas vainas-. Raquel me comunica que su hermana le ha dado el visto bueno a la opción de acoger a Indi este miércoles mismo, lo cual nos libera bastante a la hora de preparar el equipaje para el viaje a La Alpujarra. En fin. Comemos y, después de un descanso butaquero, llevamos al chaval a casa de Esther; el chaval es listo que no veas, se metió debajo del sofá en cuanto percibió que le tocaba viajar en su transportín; es impresionante. He sentido mucha penita por dejar al gatito en otra casa, pero... no quiero añadir más, que me pongo tristón. El resto del día lo dedico a dar inicio al festival del equipaje, consumido por la emoción, como siempre. Raquel regresa de su no-baile y cenamos huevos cocidos con queso fresco, pechuga brasead, tomate y pepino. Nos acostamos y nos sumimos en el nerviosismo de los próximos días. |