 Es lunes: Maite nos despierta la zona superior del cuerpo, que me viene muy bien pues tengo el hombro izquierdo quejándose de un dolor punzante e intenso. Es el día de visitar Granada City. El día de aparcar en el Puerta Real y caminar por las calles del centro histórico. El día de beber cerveza y comer tapas; el día de poner los codos en la barra del Castaneda y entretener el pensamiento observando a la fauna variopinta que circula alrededor. Hace también calor, mucho calor. El día avanza y se acerca el mediodía: todo empuja a regresar al coche y emprender el camino de vuelta. Sucede que al pasar junto al desvío para optar por dirección Motril o dirección Centro Comercial Nevada, se elige el segundo; ¿porqué al Nevada? por nada en especial, por echar un vistazo y lo que venga. Lo urgente es comer algo y qué mejor que el "La Zurita", el restaurante que probamos el año pasado. Nos sentamos tan ricamente y pedimos para compartir: ensalada de aguacate, tomate y melva atunera y carne de vacuno. Estamos atacando las cañas mientras esperamos la comida cuando aparecen de improviso Rebeca y Txetxu, ¡¡¡sorpresa!!!. Qué cosas. El caso es que se sientan, pero sólo toman cerveza, la comida es para los madrugadores ya se sabe. Terminamos la comida y cada pareja a su olivo, jeje. Nosotros fisgamos un ratín las estanterías de un AliExpress, sin comprar. Raquel quiere ir de tiendas, así me deja aparcado en una mesa de un garito de Donuts y ella se va de paseo de tienda en tienda. Sobre las cuatro y pico regresamos a Orgiva; estamos cansados y hace mucho mucho calor. La tarde noche clásica en Los Cortijuelos: cena ligera y rato de tele y series. Estamos viendo "La Frontera". Hay incertidumbre sobre el desenlace de la visita de Jorge a Granada; hay quien opina que vendrá con toda seguridad y hay quien lo pone en duda; se verá quién tiene razón, yo me inclino a pensar que NO vendrá, por la cosa de que a Esther eso le produciría dolor envidia cabreo. |