La sociedad de la transparencia - Notas
domingo, 06 de julio de 2025

{ Byung-Chul Han - La sociedad de la transparencia }
Ningún otro lema domina hoy el discurso público tanto como la transparencia. Según Han, quien la refiere solamente a la corrupción y a la libertad de información, desconoce su envergadura. Esta se manifiesta cuando ha desaparecido la confianza y la sociedad apuesta por la vigilancia y el control. Se trata de una coacción sistémica, de un imperativo económico, no moral o biopolítico. Las cosas se hacen transparentes cuando se expresan en la dimensión del precio y se despojan de su singularidad. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual.

Google y las redes sociales, que se presentan como espacios de libertad, se han convertido en un gran panóptico, el centro penitenciario imaginado por Bentham en el siglo XVIII, donde el vigilante puede observar ocultamente a todos los prisioneros. El cliente transparente es el nuevo morador de este panóptico digital, donde no existe ninguna comunidad sino acumulaciones de Egos incapaces de una acción común, política, de un nosotros. Los consumidores ya no constituyen ningún fuera que cuestionara el interior sistémico.

La vigilancia no se realiza como ataque a la libertad. Más bien, cada uno se entrega voluntariamente, desnudándose y exponiéndose, a la mirada panóptica. El morador del panóptico digital es víctima y actor a la vez.



  • Transparencia y verdad no son idénticas. Esta última es una negatividad en cuanto se pone e impone declarando falso todo lo otro.
  • Un rabino, un verdadero cabalista, dijo una vez: para instaurar el reino de la paz no es necesario destruirlo todo y dar inicio a un mundo completamente nuevo; basta empujar solamente un poquito esta taza o este arbusto o aquella piedra, y así con todas las cosas. Pero este poquito es tan difícil de realizar y su medida tan difícil de encontrar que, por lo que respecta al mundo, los hombres no pueden hacerlo y por eso es necesario que llegue el Mesías.
  • En la tradición cristiana, la desnudez lleva una «imborrable signatura teológica». De acuerdo con esa tradición, Adán y Eva antes del pecado no estaban desnudos, pues los cubría un «vestido de la gracia», un «vestido de luz». El pecado los despojó de su vestido divino. Al hallarse totalmente desnudos, se vieron forzados a cubrirse. Según esto, la desnudez significa la pérdida del vestido de la gracia.
  • Según Barthes, las imágenes cinematográficas no tienen ningún punctum. Este está ligado a una demora contemplativa: «ante la pantalla no soy libre de cerrar los ojos; si no, al abrirlos otra vez no volvería a encontrar la misma imagen».
  • Solo puede acelerarse un proceso que es aditivo y no narrativo.
  • El exceso de positividad, que domina la sociedad actual, es un indicio de que ha perdido la narratividad. También la memoria queda afectada por ello. Su narratividad la distingue del acumulador, que trabaja de forma meramente aditiva y acumula. Las huellas de la memoria, en virtud de su historicidad, están sometidas a una constante reordenación e inscripción.
  • Los hombres se hacen sociables si mantienen la distancia entre ellos. En cambio, la intimidad la destruye.
  • Al control panóptico se someten las cárceles, las fábricas, los manicomios, los hospitales, las escuelas, que son instituciones típicas de la sociedad disciplinaria.
  • La exigencia de transparencia se hace oír precisamente cuando ya no hay ninguna confianza.

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© Zalberto | enero - 2026