 { pendiente subir video de chaparrón en Santelices } Raquel continúa padeciendo un mal desconocido y de origen desconocido, al que está aplicando tratamiento todo terreno: ibuprofeno, paracetamol, aspirina, descanso, mimos y series españolas; unas terapias infalibles. Yo, viendo el panorama, he salido a eso de las ocho a caminar por Bilbao. Zabalbide, Santa Clara, túneles de Begoña, central de Archanda/Artxanda, Puente de la Salve, Puente de Euskalduna, Campo Volantín, metro San Nicolás. Una vez en tierra firme, asomando el morro por la boca de Zabalbide, he entrado a comprar cuatro cosas en el BM -las necesarias para la preparación de las patatas con merluza y las de capricho para la nena y el gatito zen-. Aprovecho que estoy allí para subir a casa de Terín a recoger unas verduras que nos ha dejado preparadas Nerea; vainas y tomates variados. Y antes de subir a casa he hecho un pase por la frutería a comprar puerros, cebollas y cerezas. Paso la mañana entretenido con las cosas de la cocina y jugando con Indi. Raquel anda a caballo de la cama y del ordenador. Lo dicho: cocino patatas con los lomos de merluza que dejé en el congelador hace unos días y me quedan muy aceptables; comibles. Raquel está poco apetente, pero come una buena ración; seguido se acuesta a ver multimedia español, lo que más le pone. Yo zanganeo en el sofá; Indi en la butaca. A media tarde la Tata nos pasa unos videos de una granizada monumental en el pueblo. Por cierto, están en Santelices Nerea y JuanLuis, dispuestos a pasar el finde en alegre compañía, disfrutando de buenas viandas, buenos caldos y buenas compañías -cero envidia la verdad-. Aquí, en Bilbao, rugen ahora los truenos entre las nubes grises que cubren los montes alrededor del Pagasarri. |