 Parecía que iba a ser un día sin grandes alardes y no creas, durante la tarde se animó la cosa y terminé pidiendo la hora... y la ducha. { lentejas con arroz compras en eroski, BM y LIDL devolución en zapatería: toldo y soporte guitarra recepción brocas especiales de BOSCH cena puré de lentejas } Una jornada verdadera y comprimida, o compresa. Durante la mañana me dediqué a la práctica de una versión de mis actividades más habituales y queridas, como hacer las compras y preparar la comida. Salí tirando de carrito. Pasé por el Eroski a pillar un par de cajas de arena para el cagaleku de Indi, y otro par de estropajos de calidad. Seguidito y aladito entré al BM a comprar un pollo de pedacitos, media docena de choricitos para guisar y más cositas. Subí a casa a vaciar el carro y con él vacío cargué dos paquetes amazónicos para devolver a su origen, un toldo que pesaba como una cosa mala y un soporte de guitarra sumamente ineficaz; la devolución en la zapatería de Santutxu 2. Y ya que el carrito estaba vacío de nuevo hice un pase rápido por el LIDL a comprar un cuchillo de cocina al que le había echado el ojo hace días. Comida. Lentejas con arroz, chorizo y morcillitas. Como la vez anterior, las lentejas a remojo me dieron guerra a causa de la elección de la cantidad de agua que añadir, pues de nuevo me pasé de la raya y me quedaron aguadas y sosas; lo arreglé como buenamente pude quitando líquido y añadiendo sal, pimentón y chipotle. Mientras comíamos dieron toque en timbre las brocas esperadas de BOSCH que habrían de ser la solución a mis desvelos con el taladro contra los paños de pared de la terraza, etc. Tarde bricolajera. Cenamos las lentejas que sobraron, en modo puré pasado por el chino fino; ricas, más que las del mediodía. En la cama comenzamos a ver serie nueva: «Untamed», protagonizada por Eric Bana, el Héctor de Troya; bastante decente, de momento. |