 Realmente es esta visita de media tarde, la de Tachón para traerme el libro de Murakami, el que estoy leyendo en el ebook, es éste el acontecimiento central del día en cuanto a su influencia en mi estado de ánimo y como generador de pensamientos y variaciones interesantes en el discurso interior. Me tensiona cuando se conduce con obstinación por senderos de los que se cree maestro consumado y en los que en verdad se siente perdido; hoy tocaba el asunto de su discordante actividad digestiva. Sé que le molesta mucho que introduzca el componente psíquico en todo el asunto de la causalidad de sus molestias y malestares, lo sé y no sólo lo sé sino que comparto esa especie de suspicacia sutil que le inspira derivar problemas de salud corporal hacia el espacio de las cuestiones neuronales, mentales, psicológicas. Tachón es puro nervio y desde siempre se ha comportado de un modo bastante hipocondríaco, por lo que sea. [En mi opinión necesita concederse margen para la diversión y el desfase.] El caso es que no consigue dejar atrás ese asunto de sus malas digestiones, sus deposiciones poco sólidas, etcétera. Está con la idea de ir a un experto en la materia, alguien que indague, que profundice, que remueva la mierda y localice patógenos, o comunidades bacteriales que no debieran estar en su interior; en ese plan. Pero, en fin, no soy yo quien le pueda dar solución a algo tan complejo y misterioso; quizás su gran esperanza haya que depositarla en la figura de Patri, quién sabe. El yoga de hoy se ha centrado en los tobillos y alrededores; me ha gustado mucho. Las compras de hoy: en el BM obviamente; huevos, pañuelos de papel y poca hostia más. La comida de hoy: ensalada de lechuga, rúcula y cebolleta, y muslos de pollo a la Air Fryer; los muslos hubieran necesitado unos minutos más para que la carne saliera limpia del hueso [en esta ocasión he puesto 15 minutos de un lado y 12 del otro; insuficiente, la próxima 16 y 16]. Después de comer me he apalancado en la butaca con el móvil y el mando; haciendo zaping he caído en una de la saga El Planeta de los Simios y la visto, con una concentración liviana. Raquel ha salido a dar un voltio y a su clase yoga y yo me he instalado en el sofá para leer un rato a Murakami. En eso ha llegado Tachón. Un poco de charla y a esperar a Raquel mientras cocino acelgas con patatas. Al anochecer el cielo se cubre de nubes oscuras y se escuchan truenos, algunos lejos, otros más cerca; se avecina tormenta de verano. |