 Nuestro mundo civilizado se acaba Los humanos residuales ya no somos reciclables El sistema del bienestar está muerto La 3ª Guerra Mundial dura demasiado tiempo La tecnología nos ha derrotado El capitalismo te va a devorar Nunca más tendremos ni paz ni descanso Nunca más tendremos ni descanso ni paz Un gobierno no es más que un perro obediente La justicia un depredador que tritura al disidente Se acabaron las viejas clases sociales Porque el Dios neoliberal ya no necesita a nadie La tecnología nos ha derrotado El capitalismo te va a devorar Nunca más tendremos ni paz ni descanso Nunca más tendremos ni descanso ni paz
Hoy he trajinado un montón, incluso he tocado mucho código, incluso nuevo. Estoy trabajando para generar un calendario apto para móvil y cómodo para el manejo de notas, recordatorios y alarmas. Lo estoy organizando todo con archivos que comienzan por calendario. De momento va bien; veremos. ¿El día? Sencillo pero repleto de actividad. Hemos madrugado mucho, como siempre. Al no haber clase con Maite, Raquel ha aprovechado para iniciarme en unas rutinas de "suavizado" de la fascia; una movida en la que hemos usado pelotas de tenis. Me ha gustado mucho; para repetir las veces que haga falta. Ducha y a la calle. He bajado por Solokoetxe para coger rumbo el Campo Volantín. Cambio de margen por el Puente de Calatrava y directo al Corte Inglés. Dos latitas para Indi, dos paquetes de café Etiopía de medio kilo cada y en la sección de "Platos Preparados" he comprado guisantes y cuatro sardinas rebozadas -al modo "anchoa"-. Del Corte a casa usando metro. En casa he atendido a Indi y a Raquel y tras un ratito organizando aquello he vuelto a bajar, esta vez con carrito al LIDL. Obligada reposición de agua con gas, leche, manzanas, cebollas y cebolletas. De vuelta de nuevo a casa, vuelta a organizar la compra, además de colgar colada y relajarme un rato. La comida de hoy ha sido muy básica: ensalada de lechuga y rúcula, pechuga a la Air Fryer con guisantes, y una cuajada; buenísimo todo, los guisantes un poco flojos. Raquel ha optado por pasar una tarde casera, a su rollo: tele y yoga. Yo he colocado una de las sillas plegables en el salón, junto a la cristalera, y he dedicado unos buenos ratos a leer «Lluvia pequeña», de Garth Greenwell, que me está encantando -apenas llevo dos docenas de páginas y se percibe que mola mucho; ya informaré-. También he visto un cacho grande de un documental biopic con La Polla Records de protagonista, No somos nada, en el que quien más chupa cámara es el Evaristo; también muy interesante. |