 De nuevo hoy tocaba recuperar el equilibrio físico y mental, que no es siempre tan sencillo. El viernes terminó como el rosario de la aurora. Cuando la camarilla se reúne todo es posible, sobre todo lo descontrolado y lo psicotrópico, y ayer no podía haber sido distinto como así lo fue. El remate del día libando en el bar de Juanjo y Eli sugería que la situación podía sobrepasar los límites de la cordura, como finalmente pasó. No es cosa de entrar en detalles, porque esos detalles no nos van a dejar en buen lugar, así que a otra cosa mariposa. Raquel se ha ofrecido para hacerse cargo de las compras y la comida y yo no he podido tener más suerte porque mi yo no estaba para grandes trotes; ha salido con su carrito, tan pizpireta ella. En el BM ha hecho compras variadas y ha aprovechado para subir a su tía unos gallitos y supongo que algún capricho más. La chavala tenía capricho de comer un arroz con almejas, aprovechando que en el congelador reposaba un táper con un caldito de pescado que sobró hace unos días. El arroz se la quedado de 10, riquísimo; genial, lo mejor para serenar el sistema digestivo, que es como decir el cuerpo al completo. Así ha transcurrido mi día, repartido entre el apalanque en la cama, en la butaca y en el PC. Feliz y contento. |