 Desayunamos en casa los huevos cocidos que trajimos de casa, sobre tostadas de pan blanco. Sin pausa subimos al coche para ir al yacimiento de Siega Verde para acudir a la cita de la visita guiada, a las 11 de la mañana. Siega Verde. Guía Alejandro. El grupo es un cuarteto, una pareja de Madrid y nosotros dos. La visita es una gozada. Al terminar la visita partimos en busca del restaurante, en Portugal, junto a la frontera. La Quinta do Prado Verde. Llegamos una hora antes de la hora, solicitamos mesa para comer y nos instalan en una mesa estupenda; todo rodado. La comida es pantagruélica: ensalada de la casa, con de todo; bacalao frito con verduras pochadas y patatas fritas o asadas; entrecot con montaña de patatas fritas; molotov entre pecho y espalda de postre; dos cortados. La cuenta asciende a 68€; muy bien de precio. Regresamos, yo me acuesto a descansar y Raquel sale a caminar por la ciudad y a comprar provisiones para la cena. |