 Después del rato tirados en la cama doblando la bisagra para fortalecer el abdomen y no generar más daños, me he preparado a conciencia para acudir a la cita con los radiólogos dentales, en Deusto, donde me recomendó Susana Dental. Salgo pertrechado para el mal tiempo y me encamino a la boca de metro de Karmelo. Música en los orejas y paz en el corazón; es prioritario el equilibrio interior. Así que me bajo en la avenida en Deusto y me la recorro hasta el giro a izquierdas de donde Muebles La Fábrica. La dirección completa indicaba el número 3. Ya de lejos observo un local que luce un rótulo bien elaborado «Castro Dental»; y el cierre del círculo se muestra con claridad: 3. Me atiende una muchacha agradable. Me coloco un chisme en la boca y durante 15 segundos me imploran que me esté quieto y callado; pero que sepa el mundo entero que no me sentí inquieto, ni incómodo, ni in nada. En un plipás está la cosa hecha. ¿Lo más intenso? Va la muchacha y me suelta que el pago es en efectivo. No te jode. De eso nada monada. Le pido número de cuenta para transferir; me lo da y no rechista. Llueve en Deusto. Ya en casa respiro hondo y me pongo al teclado picando en Básicos BBK. Y a efectuar la transferencia para abonar el scanner de los cojones; 130€ del ala, la broma, el atraco. {BBVA LAMANA 2002 S.L. - ES46 0182 0012 5402 0152 7286} Comemos pisto y lomo adobado. Descansamos un rato para llegar a la cita con Héctor con el cuerpo en forma y el espíritu indomable; jaja. A las siete de la tarde se celebra el funeral por la madre de Jone, que murió ayer, creo. Vamos a ir con Héctor e Irene. Héctor nos recoge en casa y pasamos a buscar a Irene por Basurto. El tiempo no acompaña, pero da igual. La ruta se nos hace larga y para colmo nos paran en un control de la Ertzaina con unos modales poco correctos; aunque lo cierto es que fue divertido y nos hicimos unas buenas risas. A Héctor le tocó soplar -0.0-. Ya en Ondárroa aparcamos algo así como en las afueras, junto al río Artibai, caudaloso él. Bueno, que tras unos avatares para la orientación en la búsqueda de la parroquia, por fin damos con el templo en cuestión y con el ritual ya muy avanzado -mejor-. En la fila de atrás nos encontramos a la Miñambres y al Madariaga -que está lesionado en la pierna izquierda, de correr supongo-. Al finalizar la liturgia sale la gente y podemos por fin dar condolencias etc. Sigue lloviendo. El acto final ondarrutarra acontece en un atestado y bullicioso bar donde nos juntamos los ocho flamenquis a confraternizar con un vaso de cerveza en la mano. Todo bien, sin novedad. Y de Ondárroa... qué contar... Se veía venir, pero había que confirmar. Hay un problema demográfico: el sentir mayoritario se mueve en planteamientos etéreos y beligerantes. El exceso de agresividad conduce al exceso de actitud defensiva; causa y efecto; y efectos colaterales también: yo por ejemplo. |