tengo más perejil
El despertar al ritmo de los "brazos" con Maite, que se la nota levemente entusiasmada por su nueva relación con Jon, precede a una mañana de compras, garbeos hasta el chino nuevo ferretero, páginas pendientes en "A sur de la frontera, al oeste del sol" de Murakami y guisos que acarician las glándulas hasta hacer brotar placer. Maite no parece que sienta pasión; nadie sabe qué se siente en el futuro personal, cuando las situaciones pongan a nuestro alcance emociones lánguidas, pasiones adormecidas. |


