 Caminata mañanera por la ría hasta el puente Euskalduna, donde cruzo y recorro la Gran Vía para adentrarme en el Corte Inglés hasta la sexta planta: dos paquetes de medio kilo de café etíope -34€- y unas tarrinas golosonas para el señor Indalecio. El regreso... en metro desde San Nicolás. Tras dejar los trastos en casa, armado del carrito de la compra bajo al LIDL a comprar básicos: leche, agua, verduras, leche, huevos, yogures, cuajadas, cacahuetes. El rato largo desde que almaceno los víveres y reordeno la casa hasta que me concentro en la elaboración del menú del día lo relleno con relajada lectura en las páginas de «Marx para gatos»; con una bolita de pelo negro calentita sentada en mi regazo, con los auriculares sonando música levemente aleatoria en mi cabeza de chorlito, con estos mimbres yo soy, resumiendo, feliz, no necesito mucho más, quizás calorcito y un corazón contento, como dice la canción. Menú. Vainas con patatas y pechuga pavo a la Air Fryer; con las patatas ya cocidas preparo puré para montar un plato combinado de exquisita manufactura. Después de comer llegan las horas del apalanque digestivo: lectura y relax. Poco después de las siete reaparece Raquel, que ha salido a su clase de yoga, y cenamos sopa de fideos con huevos escalfados -el caldo de cocer las vainas- y yogur o cuajada. Durante la cena vemos episodios ya vistos de Juego de Cartas -alubiadas en la Arboleda y en las Encartaciones-. Un gran día relajado. Esther sigue en sus trece, afanada en mostrar al mundo familiar lo bien que se lo monta sin contar con nosotros; qué mujer, por Dios.
Alubiada en: Arboleda: León XIII Arboleda: Carmen Berria Valmaseda: Pincho y noséqué Gordejuela: no me acuerdo del nombre |