Poner el jamón en el microondas para hacer un crujiente a media potencia durante 2 minutos.
Poner a hervir las patatas en agua con sal.
Limpiar las judías cortando las puntas por ambos lados.
Mientras hierven las patatas, preparar la mayonesa de limón exprimiendo limón en la mayonesa y removiendo.
Clavar un cuchillo en las patatas para comprobar su resistencia. Cuando veamos que ya han empezado a cocer, añadir las judías.
Comprobar con un tenedor el momento en el que las patatas queden sobrecocidas y, cuando lo estén, escurrirlas bien y añadirlas al mortero para aplastarlas. Añadir aceite de oliva virgen al mortero y las judías también para machacarlas junto a la patata. Después, añadir a la mezcla la mayonesa y el jamón crujiente. Seguir removiendo para que la mayonesa se reparta y servir.
Aplana las rebanadas del pan de molde con un rodillo de pastelería apretando sobre toda la superficie por igual para que queden finas y maleables.
Con un cuchillo plano o una espátula unta el queso en el pan y dispón una loncha fina de salmón encima.
Enrolla el pan como un rulo, presionando bien para que quede bien apretado y no se abra durante la cocción. Repite la operación con la segunda rebanada de pan.
Calienta una sartén antiadherente y dora los rulos de pan por todos lados hasta que queden tostados y crujientes por fuera. Reserva al calor mientras haces los huevos.
Casca los huevos en un cuenco, añade sal y pimienta y bátelos con un tenedor.
Viértelos en la sartén con un poco de aceite y cuájalos a fuego muy suave sin dejar de remover hasta que tengan textura de crema y espesen.
Sirve de inmediato con una loncha de salmón y los rollitos crujientes enteros o cortados en rodajas.
El truco final Si quieres un plus de sabor, elabora los huevos revueltos con mantequilla fundida en lugar de aceite de oliva.
Pon en remojo los garbanzos en abundante agua fría con sal la noche anterior, al menos durante 12 horas.
Al día siguiente, o pasado el tiempo de remojo, pon a cocer los garbanzos en un litro de agua, con la hoja de laurel y dos dientes de ajo pelados. Esto puede hacerse en olla exprés para ganar tiempo, dejando cocer unos veinticinco minutos después de que suba la válvula.
Mientras tanto, pon el aceite en una sartén y, cuando esté caliente, añade dos dientes de ajo enteros y pelados, friendo a fuego medio hasta que estén dorados. Retirar los ajos y resérvalos.
Añade las dos cebollas picadas finas y sofríe a fuego suave hasta que esté pochada. Deja enfriar un poco y añade una cucharadita de pimentón removiendo.
Pásalo por la batidora.
De la olla donde has cocido los garbanzos, retira la hoja de laurel y los dientes de ajo. Pon de nuevo al fuego y cuando esté bien caliente añade el sofrito, las hojas de espinaca y rectifica de sal. Cuece unos quince minutos a fuego medio.
En un poco de aceite, en una sartén, fríe el pan y mezcla en un mortero con los ajos fritos; añade el majado al guiso y el bacalao en trozos pequeños y deja cocer otros diez minutos.
El truco final El uso de la olla exprés para este tipo de guisos es siempre un buen recurso a la hora de cocinar; nos reducirá enormemente los plazos. Si no dispones de tiempo o se te ha olvidado poner en remojo la legumbre, usa garbanzos de bote. Te sorprenderá positivamente el resultado.
Para la presentación 1 de Pan tostado de molde o pasta brick (a elegir)
PREPARACIÓN
Pela y corta la parte más dura de los ajetes.
Pícalos en juliana.
En una sartén, pon 1 cucharada de aceite a calentar y, cuando esté, saltea en ella los ajetes, con el fuego bajo para que no lleguen a dorarse.
Añade las gambas peladas, sigue rehogando hasta que cambien de color y reserva.
Bate los huevos ligeramente con un tenedor y añádeles 1 cucharada de leche fría y sal. Échalos en un cazo.
Luego, pon el cazo al baño María (es decir sobre otra cazuela con agua ya caliente) y mueve rápidamente con la espátula o las varillas (el fuego deberá ser suave) y rebañando bien los costados, pues es donde se cuajan más deprisa.
Cuando hayan empezado a espesar y estén como una crema, añade la mantequilla (si se decide emplearla), los ajetes y las gambas rehogadas.
Aparta del fuego en cuanto se le hayan dado un par de vueltas para mezclarlo bien, ya que seguirán cuajándose fuera.
Se puede servir sobre una tostada de pan de molde o en unas cazuelitas moldeadas de pasta brick y añadir unas hojas de eneldo fresco por encima.
Para hacer esta crema de boletus con huevo poché, lo primero que haremos es preparar un caldo que nos servirá de base para la crema. Ponemos una cebolla, un puerro, un apio, un nabo –todos limpitos y troceados-, junto con las tres carcasas de pollo en un litro de agua a hervir durante 30 minutos. Pasado este tiempo, colamos.
Por otro lado, limpiamos un puerro de sus hojas exteriores, las raíces y la parte más verde de las hojas hasta quedarnos con el corazón más blanquito. Lo picamos finamente.
Acercamos una olla al fuego con aceite de oliva virgen extra y sofreímos el puerro a fuego lento durante 8 minutos.
Pelamos la patata, la cortamos a cuadros y la sofreímos con el puerro 8 minutos más.
Mientras, cepillamos los boletus y los limpiamos con un trapo húmedo para quitar las hierbas y tierra. Es importante hacerlo con un cepillo o con un paño húmedo pero sin lavarlos jamás con agua, o se echarían a perder.
Una vez limpios, los picamos y los sofreímos junto a las patatas y puerro durante 8 minutos.
Añadimos el caldo y dejamos hervir durante 10 minutos. Salpimentamos y pasamos por la batidora. Aquí puedes elegir entre pasar toda la crema para obtener una textura fina, o bien dejar trozos de los boletus sin pasar, para que se vean al comer.
PARA EL HUEVO POCHÉ
Ponemos un cazo pequeño con agua y un chorro de vinagre a hervir a fuego medio.
Vertemos un huevo en una taza pequeña.
En el momento en que el agua rompa a hervir, removemos el agua hacia una dirección creando un remolino.
Añadimos el huevo desde la taza en el centro del remolino.
Lava las hojas de albahaca. Sécalas y córtalas en juliana.
Pica la cebolla y los ajetes en juliana y póchalos 5 minutos en una sartén con 3 cucharadas soperas de aceite. Retira del fuego y reserva.
Precalienta el horno a 180ºC.
En un bol echa los huevos y la nata con una pizca de sal y de pimienta recién molida y bate con varillas hasta obtener un batido esponjoso.
Añade la juliana de albahaca, la cebolla pochada, la guindilla, el perejil y el cebollino picados y mezcla bien con un tenedor.
Engrasa con un poco de aceite una sartén de 22 cm de diámetro que pueda ir al horno, vierte en ella el contenido del bol y métela al horno a 180ºC entre 12 y 15 minutos, hasta que la superficie se dore ligeramente.
PRESENTACIÓN Corta la tortilla, decora con la albahaca reservada, espolvorea con las semillas de sésamo y sirve.
Pela el diente de ajo y échalo en el vaso de una batidora.
Añade los garbanzos escurridos, el tahine, el zumo de limón, el aceite, y una pizca de sal y tritura hasta obtener una pasta homogénea.
Agrega la mitad del pimentón y mezcla.
PARA LOS HUEVOS
Cuece los huevos de codorniz en agua con sal durante 3 o 4 min, pélalos, corta por la mitad y reserva las yemas para otra preparación.
Pela las zanahorias, lava los pepinos y corta los dos en bastones.
Rellena los huecos de los huevos con el hummus.
PRESENTACIÓN Sirve los huevos en una bandeja, espolvorea con el resto del pimentón, acompaña con los bastones de pepino y zanahoria y decora con espinacas y flores. CONSEJO Se pueden añadir las yemas al vaso de la batidora para conseguir un hummus mucho más sabroso, nutritivo y original.
Pon el horno a precalentar a 200ºC y mientras alcanza la temperatura abre el aguacate partiéndolo en dos mitades iguales. Desecha el hueso.
Casca un huevo y rellena con él el hueco que ha dejado el hueso. Procura que la yema quede intacta. Si los huevos son grandes es posible que te sobre parte de la clara.
Sazona a tu gusto e introduce en el horno durante 10 minutos. El calor ha de venir solo de la parte de abajo.
En ese tiempo pela el plátano y pártelo por la mitad a lo largo. Hazlo con un poco de aceite de oliva a la plancha en una sartén. Reserva.
Retira el aguacate del horno antes de que la yema se cocine demasiado y se seque.
Sirve junto al plátano y espolvorea el cebollino por encima.
Lavamos el calabacín y lo cortamos en pequeños dados. Partimos los espárragos trigueros también en pequeños trozos y los lavamos.
En una sartén, calentamos una cucharada de aceite de oliva y rehogamos las verduras durante unos 5 o 6 minutos. Las escurrimos, para que pierdan el exceso de aceite, y las dejamos enfríar.
Batimos los huevos con el queso rallado. Agregamos las verduras anteriores, salpimentamos bien y revolvemos.
De nuevo, en una sartén, calentamos un par de cucharadas de aceite de oliva, vertemos la mezcla y vamos revolviendo a fuego lento. No queremos que nos llegue a cuajar en forma de tortilla.
Retiramos cuando la textura nos guste y servimos sobre las rebanadas de pan integral, espolvoreando un poco de cebollino picado por encima.
En bol macerar los orejones y las ciruelas con el vino rancio.
Salpimentar el pollo. En un cazo, calentar el aceite y dorar las piezas de pollo. Añadir el ramillete de hierbas aromáticas y la cebolla.
Añadir la rama de canela, el tomate triturado y el jugo resultante de la maceración de los frutos secos. Remover. Agregar el agua y cocer durante unos minutos.
Agregar los piñones y cocer durante unos 10 -15 minutos adicionales.
Trucos:
* Es importante macerar los orejones y las ciruelas en el vino rancio para aportar el dulzor tan característico a esta receta.
En la Olla Presión pequeña, el tiempo ha sido 25 minutos y han quedado perfectas. Abriendo la olla he retirado las carrilleras y añadiendo las patatas he vuelto a dejar durante 13 minutos, para después abrir la olla y unir con las carrilleras y servir
Pela las zanahorias y córtalas en daditos. Limpia los champiñones y córtalos en láminas; saltea todo en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra.
A continuación, añade las sepias cortada en dados y saltéalas unos minutos junto con las verduras hasta que se evapore el agua. Idem con pollo.
Incorpora el arroz, saltea durante 2 minutos y añade una cucharadita de sal y otra de curry. Luego, rehoga todo junto.
Moja con el caldo, rectifica de sal y deja cocer unos 15 minutos; primero a fuego fuerte y, luego, más suave. Sirve.
Pela las cebollas tiernas y córtalas en rodajas finas.
Lava el pimiento rojo y córtalo a cuadraditos.
Pon en una sartén la mantequilla y tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra y rehoga las rodajas de cebolla a fuego medio. Sala ligeramente y, cuando empiecen a estar transparentes (calcula unos 10 minutos), añade el azúcar moreno y deja caramelizar 5 minutos más a fuego lento.
Cocina el pimiento a fuego lento en un sartén con un poco de aceite. Retira y reserva.
Dispón las cebollas con el pimiento en un molde redondo para horno. Cubre con la lámina de hojaldre y sella bien los bordes.
Pon a cocer la Tatin en el horno precalentado a 180 ºC, hasta que la pasta quede crujiente y dorada, unos 30 minutos.
Desmolda con cuidado cuando todavía esté caliente, dando la vuelta al molde. Deja entibiar y sirve decorada con unas ramitas de tomillo o de orégano.