200 g de rigatoni cocidos (o cualquier otra pasta)
50 g de almendras tostadas picadas
2 cucharadas de albahaca picada más unas hojitas para decorar
2 cucharadas de nata
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de mostaza
El zumo de un limón
Preparación
Mezclar el zumo de limón con la mostaza y salpimentar. Mientras se bate, añadir la nata y el aceite de oliva hasta que se forme una vinagreta emulsionada. Cortar en tiras finas los calabacines y los champiñones en láminas. Mezclarlos con el calabacín, la pasta cocida, la albahaca, las almendras picadas y la salsa. Terminar con unas hojitas de albahaca y almendras enteras para decorar.
ENSALADA DE PASTA CON JUDÍAS BLANCAS Y TOMATITOS CONFITADOS
Ingredientes
250 g de bonito en aceite
300 g de alubias blancas cocidas
200 g de pasta corta cocida (fusilli, por ejemplo)
250 g de tomatitos
50 g de aceitunas negras
½ cebolla roja cortada en juliana
8 filetes de anchoa
2 dientes de ajo
2 cucharadas de perejil picado
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de Jerez
Sal
Preparación
Escaldar dos minutos los tomatitos en agua hirviendo, pasarlos a un tarro o bol, añadir los ajos pelados y aplastados, salar y cubrirlos por completo con aceite. Dejarlos un par de horas o, idealmente, de un día para otro a temperatura ambiente. Se puede aprovechar para hacer más cantidad y conservarlos en la nevera, donde aguantan varios días, y usarlos para otras preparaciones. Poner la cebolla en otro tarro o bol, añadir un chorro generoso de vinagre y cubrirla con un poco de agua. Dejarla en la nevera el mismo tiempo que los tomates. Mezclar la pasta con el bonito desmenuzado, las anch...
3 latas pequeñas redondas de atún o 2 latas elípticas de buen bonito del norte en aceite de oliva
5 pimientos del piquillo
3 huevos
2 rebanadas de pan de molde (mejor integral y sin corteza)
2 cucharadas soperas y colmadas de mayonesa
Sal y pimienta al gusto
Elaboración
Escurre el aceite de las latas de atún. (Parte del aceite lo puedes utilizar para untar el molde donde hornearás el pastel. Si usas molde de silicona, no es necesario engrasarlo).
Vierte todos los ingredientes en el vaso de la batidora y bate en función de la consistencia que prefieras, si te gusta encontrar trocitos o no.
Vierte la mezcla en un molde y hornea unos 30 minutos a 180 grados.
Cuando el molde lleve 25 minutos en el horno, haz la prueba del palillo.
Lo que sería una ensalada campera, según nuestros códigos culinarios.
Ingredientes para 4 personas
1 kilo de patatas
300 gramos de judías verdes
2 zanahorias
2 huevos cocidos
2 latas de atún
Para el aliño:
1 chorrito de limón
1 chorrito de aceite oliva
1 chorrito de vinagre
sal, pimienta o mayonesa.
Elaboración
Pon las patatas limpias pero sin pelar en una olla, cúbrelas con agua y añade una cucharadita de sal. Déjalas en el fuego hasta que estén tiernas. Una vez se enfríen un poco, quítales la piel y cuando estén frías del todo córtalas a tu gusto.
En otra olla o una olla al vapor, pon las judías verdes troceadas y las zanahorias peladas y cortadas. Cubrimos con agua y las cocemos hasta que estén tiernas. (También las puedes preparar al vapor). Una vez cocidas estas verduras, las escurres y las dejas enfriar.
En una fuente pones las patatas, las judías, las zanahorias y el atún en conserva y aliñas al gusto, ya sea con aceite y vinagre y el chorrito de limón, o con mayonesa. Lo mezclas todo y lo decoramos con huevos cocidos.
Consejos:
Lo que más nos interesa es encontrar un tipo de patatas que queden blandas y compactas al mismo tiempo para que no se nos rompan después de hervirlas. Para conseguir este efecto las mejores variedades son la patata Kennebec, la patata Red Pontiac, la patata Monalisa, o la versátil patata Spunta.
No pelar las patatas, así mantienen mejor su sabor y no se desmenuzan. Lo mejor es cocinar las patatas enteras y, una vez estén en su punto, retirarlas del agua y dejarlas enfriar. Pero no las enfríes con un chorro de agua, simplemente déjalas escurriendo y espera hasta que estén a una temperatura adecuada para pelarlas.
Atención con el aliño. Una vez mezcles las patatas ya troceadas con el resto de ingredientes, llega el momento de aliñarla. Es un paso sencillo pero t...
4 trozos de bacalao de 150 g cada uno, sin espinas
3 cebollas rojas
2 dientes de ajo
7 pimientos choriceros
300 ml de caldo de pescado o agua
40 ml de aceite de oliva virgen extra
20 g de manteca de cerdo ibérico
Sal
Perejil
1 galleta María
20 g de pan seco
Opcional: cayena, algún puerro, una zanahoria, perejil o cebollino, un chorrito de vino blanco o coñac…
Preparación Poner los pimientos choriceros en una olla con un poco de agua a fuego suave hasta que se ablanden. Retirar las pepitas y el rabo y, con la ayuda de una cuchara, separar la carne de la piel. Picar la primera y desechar la segunda. Poner a calentar en una olla el aceite con la manteca y confitar en la mezcla los dientes de ajo pelados y laminados (si se quiere añadir un toque de cayena este es el momento). Cuando los ajos empiecen a tomar color, y a fuego muy suave, incorporar el bacalao con la piel hacia abajo primero y confitar durante dos minutos. Dar la vuelta al bacalao y cocinar dos minutos más. Reservar el pescado. En esa misma grasa añadir la cebolla roja cortada en juliana y cocinarla a fuego muy muy suave con un poco de sal hasta que prácticamente caramelice. (Si se desea usar zanahoria y/o puerro es el momento, para que se caramelicen junto a la cebolla). Añadir entonces la carne del pimiento choricero y cocinar durante 5 minutos más. Mientras tanto, trocear la galleta y el pan e incorporarlos al guiso. Dar unas cuantas vueltas con el fuego un poco más alto, (si se quiere añadir el vino blanco o coñac este es el momento, dejando que evapore bien el alcohol durante 20 minutos). Incorporar entonces el caldo y dejar que hierva todo junto durante 1 hora a...
10 huevos (si son muy grandes, 8) 1 patata grande 100 g de espárragos verdes sin la parte dura del tallo 1 cebolla 80 g de miga de pan 200 ml de aceite de oliva 1 cucharada de perejil picado Sal
Preparación
Cortar las yemas de los espárragos con un cuchillo. Cocer los tallos en agua hirviendo con sal unos 2 minutos. Añadir entonces las yemas y cocer todo uno o dos minutos más. Tienen que estar hechos pero firmes, conservando el color verde vivo. Pasar por agua fría, escurrir, picar en trozos medianos y reservar.
Cortar la patata en cuatro o seis trozos, y después en cada trozo en láminas no muy finas (unos 2 o 3 milímetros. Picar la cebolla.
Freír ambas cosas en una sartén con el aceite a fuego medio, hasta que la patata esté hecha. Subir el fuego para que se doren ligeramente unos dos minutos. Sacar del aceite con una espumadera, salar y reservar.
Desmenuzar en trocitos la miga de pan y freírlos unos segundos en el aceite bien caliente, con mucho cuidado de que no se quemen. Simplemente tienen que coger color dorado, sin tostarse demasiado. Sacar a un plato con papel de cocina.
Batir los huevos y salarlos. Añadir los espárragos, el perejil y las patatas con cebolla.
Poner a calentar una sartén antiadherente con un chorrito de aceite. Cuando ya esté caliente, añadir el pan frito al huevo, mezclar ligeramente y verterlo a la sartén con rapidez para que el pan no pierda del todo el crujiente.
Dejar que cuaje por un lado entre uno o dos minutos, darle la vuelta con un plato, y repetir el proceso. Es importante que quede cremosa por dentro: si no, será un mazacote. Servir y comer inmediatamente.
Los ingredientes, todos ellos naturales, son estos:
- Medio vaso de agua - Un limón - Un pepino - Una cucharada de jugo de aloe vera - Una cucharada de jengibre rallado - Un ramo de perejil
La idea es que la mezcla quede bien homogénea. Si no tienes alguno de los ingredientes (como el jugo de aloe vera) no pasa nada, aunque es muy fácil encontrarlo. Si te preocupa el sabor, siempre puedes añadir un poco de canela como endulzante, no azúcar.
Esta es una receta que es al mismo tiempo dieta mediterránea, sin gluten, vegetariana, vegana, paleo y –si quieres y te alcanza la pasta– también puede ser bio. Las versiones comerciales y de restaurante de esta pasta de garbanzos nacida en el Oriente Próximo tienen, a mi juicio, dos problemas. Uno, demasiado ajo. Dos, demasiado comino. Por eso, prefiero hacerlo en casa, usando estos dos ingredientes para dar carácter y matices, no para anestesiarte el paladar.
Un tercer problema podría ser, en algunos casos, el exceso de sal, pero eso es algo que también podemos controlar en casa. La gran ventaja del hummus es que combina con infinidad de cosas, se conserva muy bien, y es muy versátil.
Ingredientes
Para 4 porciones
> 400 g de garbanzos cocidos y escurridos (el contenido aproximado de un bote de los que venden en el súper)
> 40 g de pasta de sésamo o tahine (aprox dos cucharadas soperas colmadas)
> 4 cucharas de aceite de oliva virgen extra (una adicional para decorar)
> Dos o tres cucharadas de zumo de limón (hay quien usa lima o vinagre de manzana)
> 1/4 diente de ajo
> 1/8 cucharadita de comino molido (una pizca, vamos)
> 1/2 cucharadita de sal
> Pimentón molido al gusto
Paso a paso
La preparación es tan simple como colocar todos los ingredientes en el vaso del minipimer (batidora de mano) y procesar. Sin embargo, es posible que la consistencia sea un poco dura.
Para resolverlo, agregaremos una cucharada de agua a la vez y procesamos lentamente hasta obtener una textura a medio camino entre papilla infantil y puré de patatas. Lo importante es que queden bien incorporados todos los ingredientes.
Para servir, colocamos el hummus en un plato y lo extendemos con la ayuda del anverso de una cuchara (el anverso es la parte por la que no se puede tomar sopa).
Decoramos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un poquito de pimentón molid...
Para elaborar esta crema de zanahoria para dos personas vamos a necesitar: 6 zanahorias medianas 1 patata grande 1 cebolla 2 quesitos o 1 cucharada de queso tipo filadelfia (si queremos que el plato tenga menos calorías podemos utilizar light) sal pimienta aceite de oliva virgen extra
Podemos hacerlo de dos maneras, en olla convencional o en olla express. Pondré los tiempos para cada una de ellas y cada cual que elija. Para empezar picamos la cebolla finamente y la pochamos en una olla (normal o express, la que vayamos a utilizar), con un chorrito de aceite de oliva y sal, durante unos 10 minutos aproximadamente a fuego medio-bajo. Cortamos la zanahoria en dados de 2 cm aproximados de grosor y la incorporamos a la olla. Pelamos las patatas y las cortamos en trozos no muy grandes, como para guiso, y las incorporamos también a la olla. Salpimentamos y rehogamos un par de minutos. Pondremos agua hasta que quede todo cubierto. En este momento, si utilizamos la olla express taparemos y contaremos 10 minutos desde el momento en que comience a salir el vapor por la válvula. Si usamos una cacerola convencional, dejaremos hervir a fuego medio durante unos 20-25 minutos, o hasta que veamos que la patata y la zanahoria estén cocidas. Una vez terminada la cocción, añadimos el queso y trituramos con la batidora hasta que nos quede una crema fina. Probamos y rectificamos de sal.
Este arroz es fruto de uno de esos momentos mágicos -y siempre demasiado cortos- en los que dos productos que han nacido para estar juntos como las alcachofas y los espárragos coinciden en su temporada. Aunque si cuando lees esto las alcachofas frescas no son más que un recuerdo, también puedes buscar unos buenos corazones congelados, o unas confitadas (que no tengan ácido cítrico como conservante, o te cargas el plato).
Hay dos cosas que hacen este arroz especial. Una, el caldo de aprovechamiento preparado con las partes que normalmente desechamos tanto de los espárragos como de las alcachofas. Al triturarlo y colarlo después, conseguimos un caldo gordito -pero sin restos de fibras desagradables- que envolverá cada grano de arroz, dándole un sabor y una textura increibles.
La segunda, el allioli “negat” o “mal lligat”, como lo llamaba mi abuela. Un majado a base de ajo y aceite -mi abuela le ponía también una yema de huevo- que se liga como el clásico allioli hecho a mano, pero al que se añade un chorro final de aceite que se mezcla un poco, sin terminar de integrarlo.
El director de la Fundación AliCia y gastrónomo de pro Toni Massanés lo definió como “ajo majado en el mortero con aceite (y perejil o a banda) para acabar los arroces u otros guisos, una especie de mantecado en superfície -ya se mezclará-, pero sobretodo un delicioso potenciador de sabor tradicional”. Al añadirlo justo antes de apagar el fuego se cocina suavemente con el calor residual y queda tremendamente mantecoso, pero sin que el ajo pierda toda su potencia (así que no es apto para tardes en la oficina o de pegarse el lote, si es que aún se llama así).
En previsión del habitual arrozsplaining de “la cebolla ablanda el arroz li cibilli iblindi il irriz” me limitaré a usar la lógica: si en el sofrito se le quita toda el agua a la cebolla y al tomate, dejándolo completamente reducido -como me enseñó el maestro arrocero Xesco Bueno-, ¿con qué líquido se ablanda su...
Corta las pechugas en rebanadas de entre 5mm y 1cm de espesor.
Corta las verduras en trozos grandes (como del tamaño de un gajo de mandarina aproximadamente).
Coloca el aceite de oliva en un cazo grande (o un wok, si lo tienes) y llévalo a fuego medio alto hasta que esté bien caliente (sin humear). En ese momento, añade el pollo y déjalo cocinar durante unos 5-6 min removiendo constantemente.
Agrega el ajo y el jengibre y sigue removiendo un par de minutos más. Añade las verduras, los cacahuetes y la sal. Recuerda que la salsa de soja ya es bastante salada, así que coloca solo la mitad o un tercio de la sal necesaria. Remueve ocasionalmente durante unos 6-7 minutos.
Añade la salsa de soja y el almidón de maíz, remueve por última vez, apaga el fuego y deja reposar unos minutos.
Se puede servir acompañado de arroz blanco, que puedes preparar siguiendo estas recomendaciones.
El toque: justo antes de servir, un chorrito de aceite de sésamo tostado por encima.
El toque “delux”: sustituye los cacahuetes por anacardos o almendras.
Las sobras se pueden conservar en un recipiente hermético en la nevera durante dos o tres días. Las puedes usar para una pasta tipo “noodles”.
En una sartén con una cucharada de aceite de oliva, saltea las hojas de espinacas hasta que pierdan toda el agua, y reserva.
En la misma sartén, tuesta los piñones. Cuando empiecen a tomar color, añade las pasas y el diente de ajo muy picado. Saltea un par de minutos y añade las espinacas.
Mezcla bien todos los ingredientes, saltea un par de minutos más, y sirve inmediatamente.
Comenzamos limpiando las espinacas y rehogándolas en una sartén con un par de ajos. Parece mucha cantidad pero luego cuando las rehogamos se quedan en nada, os lo aseguro.
Una vez rehogadas, retiramos y reservamos.
Batimos los 3 huevos, rectificamos de sal y agregamos las espinacas (sin los ajos)
Cuajamos en una sartén pequeña por los dos lados, como 2 minutos por cada lado. Esto ya dependerá de lo cuajada que queráis la tortilla.
Tiempo de preparación: 30 minutos Dificultad: Fácil Coste: Económico Comensales: 2
Ingredientes
450 g de champiñones Portobello
2 dientes de ajo
3 cucharadas de harina
350 ml de caldo de pollo
200 ml de leche entera
100 ml de nata
Sal
Pimienta negra
Aceite de oliva
Elaboración
Si no has comprado los champiñones ya laminados, comienza cortándolos en láminas para cocinarlos después.
En una sartén grande, pon un chorro largo de aceite de oliva y caliéntalo. Pon los dientes de ajo enteros y añade los champiñones en láminas. A fuego fuerte y tapando la sartén con una tapa, deja que los champiñones suelten el agua. Una vez lo hayan hecho, baja el fuego y, ya sin tapar, saltéalos hasta que se doren ligeramente.
Añade la harina a los champiñones y mezcla bien hasta que la absorban por completo. Retira del fuego y reserva.
Por otro lado, pon el caldo junto con la leche a calentar en una olla. Cuando comience a hervir, añade los champiñones que tenías reservados (no eches los dientes de ajo). Remueve bien y añade la nata. Deja cocinar a fuego medio y removiendo de vez en cuando hasta que la crema espese.
Añade sal y pimienta al gusto, mezcla bien y sirve caliente.
El truco final
Si quieres hacer una versión más ligera, sustituye la nata por leche hasta alcanzar la cantidad indicada.